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listado de poemas por primeros versos letra c

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1127 poemas con la letra "c"

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Trilce (Poema LVII) de César Vallejo
Caracterizados los puntos más altos, los puntos del amor de ser mayúsculo, bebo, ayuno, absorbo heroína para la pena, para el latido lacio y contra toda corrección. ¿Puedo decir que nos han traicionado? No. ¿Qué todos fueron buenos? Tampoco. Pero allí está una buena voluntad, sin duda, ...
El prisionero (1) de Rafael Alberti
Carcelera, toma la llave, que salga el preso a la calle. Que vean sus ojos los campos y, tras los campos, los mares, el sol, la luna y el aire. Que vean a su dulce amiga, delgada y descolorida, sin voz, de tanto llamarle. Que salga el preso a la calle.
Carcomido es lo que se ve... de Eduardo Milán
Carcomido es lo que se ve, cortado cortada esa página amarilla por el tiempo en su flor, sus tijeras, las de cortar el abedul total, son invisibles. El hilo no: ven esa gente deshilándose, es otra deshilachándose. Lo que no se ve es el ovillo. De: Habla
En Zanzíbar no hay trabajo de José Carlos Cataño
Carece de importancia cómo dicen que me llamo. Carece de importancia la reputación que me sostiene. El primer cuerpo con que tropiece será el primero y el más hermoso, si no quiero morir bajo un montón de lealtades. El auténtico perdedor debe de ser un ganador nato, ...
Vivir a cara o cruz de Félix Grande
Carezca yo de ti y al infortunio suceda la desgracia y a la desgracia el cataclismo y a todo ello asistiría con el desinterés de un muerto. Estés conmigo tú y por cada brizna de dicha que pretendan arrebatarnos avanzarían desde mi corazón espléndidos ejércitos de odio. Tú puedes ser ...
Locura de Nora Méndez
Cariñosa me sonríedesde lejos Mientras la tristeza incandescente Advierte Push the door Only emergency En las calles lloriquean parabrisas La ajada mugre de los años Ha desatado rieles en la intempestiva holgura Miro en el presagio de la luz entumecida ...
Elegía diferente de José Zacarías Tallet
Carlos, mi amigo Carlos, hoy hace varios años que te has muerto. (Mi corazón se encoge ante la persistencia tenaz de tu recuerdo.)Tú no has muerto del tifus ni de la meningitis, como dicen los médicos; Tú te has muerto de asco, de imposible o de tedio.¡Qué bien...
La noche y el día (II) de José Bergamín
Carmela, más que nubes, más que nieves, más que plumas, que espumas, más que albores, tejen dorados hilos zurcidores la aurora de tu frente en copos leves. No separes tus ojos, no te lleves, gacela huida a tantos resplandores, sus dardos encendidos, heridores, hebras de sol ...
Alondras que mueren deslumbradas (I) Carne de la fiebre... de Jorge Fernández Granados
Carne de la fiebre diminuta donde el rencor olvida, tierra al fin donde medra el regocijo austero del amor, cien veces herida por la eternidad, larva fugitiva, cien veces cien más en el centro de un insaciable sabor. No me acompañes a la muerte, carne, extingue mi semilla, ...
El niño yuntero de Miguel Hernández
Carne de yugo, ha nacido más humillado que bello, con el cuello perseguido por el yugo para el cuello. Nace, como la herramientas, a los golpes destinado, de una tierra descontenta y un insatifecho arado. Entre estiércol puro y vivo de vacas, trae a la vida un alma color de olivo vieja ...
Carne del mar tensa y desnuda... de Isabel Roselló
Carne del mar tensa y desnuda, violenta sombra de nácar oscuro, hacia el verano tiendes tu lamento, oh carne de muerte latiendo inmensa bajo mi corazón embravecido de amor. Hacia ti los tibios suspiros del alba, hacia ti los jóvenes miembros adolescentes, ...
Delicta carnis de Amado Nervo
Carne, carne maldita que me apartas del cielo; carne tibia y rosada que me impeles al vicio; ya rasgué mis espaldas con cilicio y flagelo por vencer tus impulsos, y es en vano: ¡te anhelo a pesar del flagelo y a pesar del cilicio! Crucifico mi cuerpo con sagrados enojos, y se abraza...
Ambas de Héctor Burke
Carolina) Taller de Grabado. Artes Plásticas. Universidad de Costa Rica. Ella: _ No te vayás. (a México). II (Elsa) Calle Moneda. El Zócalo. México, D.F. Ella: _ No te vayas. (a Costa Rica). Selección: Adriano Corrales Arias
Carpintero del tiempo... de Corina Rosenfeld
Carpintero del tiempo, sol caminante, enhebrando en cada segundo recuerdos entreverados de luz.Me preguntas por mis noches, porque jamás tuviste una.¿Cómo responderte, si nunca seguí tus pasos, concentrada como estaba en mi trayectoria de sombras?
La casa fantasma de Braulio Arenas
Casa para vivir, casa que el hombre busca desde que el mundo es mundo, desde que el hombre es hombre, desde que el techo es cielo. ¿Es la casa este techo, es esta viga que sale afuera como un hueso puro, es la ventana para aguardar el tiempo de su vidrio? ¿Es la casa esta noche, ...
Antiguallas de Francisco González Léon
Casas de mi lugar que tienden a desaparecer: raras casas que aún suelo yo encontrar. Es de ver la amplitud de los patios empedrados, el brocal con arcadas de ladrillo, los arriates adosados a los muros (altos muros patinados y sin brillo) y la parra que se afianza entre sus grietas, ...
Antiguallas de Francisco González Léon
Casas de mi lugar que tienden a desaparecer; raras casas que aun suelo yo encontrar. Es de ver la multitud de los patios empedrados; el brocal con arcadas de ladrillo, los arriates adosados a los muros (altos muros patinados y sin brillo) y la parra que se afianza entre sus grietas, ...
Casa (IV) de Octavio Paz
Casas que van y vienen por mi frente, semillas enterradas que maduran bajo mis párpados, casas ya vueltas un puñado de anécdotas y fotos, fugaces construcciones de reflejos en el agua del tiempo suspendidas por ese largo instante en que unos ojos recorren, distraídos, esta...
Estudios grafológicos de Enrique Gómez - Correa
Cascadas en la frente El marino rodea las pestañas Baja las carnes desde su esponja El amor entonces dispara por entre tatuajes Y cae de golpe en golpe Hasta las extremidades de dormidas penínsulas. Somos otros somos otros Acacia y grifo sobre la mesa de algodón Estira...
el altillo de Jorge Boccanera
casi a nueva peldaños de la muerte bajo una luz difusa te desvestís esta no es la cubierta del Kabanos esto no se parece al paraíso es tan solo un altillo. aquí tus pechos vuelan tu cintura golpea entre mis brazos y la humedad es una amiga mirando con ojos agrietados ...
Casi en mi ser de Clara Silva
Casi en mi ser y por su ser paloma, sólo sé que mi sombra es su guarida, ciega en la luz su noche enrarecida pide mi vida y sólo muerte toma. Pico furtivo en su nocturno idioma sigue y persigue sangre perseguida, toma el morir y vive mi caída si a la vida se asoma o no se...
Casi fuera del cielo... (Poema XI) de Pablo Neruda
Casi fuera del cielo ancla entre dos montañas la mitad de la luna. Girante, errante noche, la cavadora de ojos. A ver cuántas estrellas trizadas en la charca. Hace una cruz de luto entre mis cejas, huye. Fragua de metales azules, noches de las calladas luchas, mi corazón da vueltas como un ...
Las confesiones de don Quijote de Luis García Montero
Casi nadie me llama por mi nombre, vulgar y cotidiano como la rebeldía. Prefieren otorgarme la nobleza ridícula que yo mismo elegí, el título de un pobre caballero, de una triste ilusión, y me recuerdan hoy por el delirio de mis noches, alunado, valiente en la cabalgadura de los sueños ...
Quietud de Eliseo Diego
Casi no roza la palabra siquiera el borde de la luz bajo la sombra de los mangos. Todo está inmóvil ahora, como a salvo del tiempo que se va -sesgado, a oscuras- por el secreto de tus venas.
Retrato de Vallejo, en voz baja, acompañado por la muerte de Ramón Cote Baraibar
casi para María Luisa Una precisa amonestación de huesos es la cara y cierta apurada solicitud; el aire o el polvo del que se excusa. Un afán metido, algo de aguacero en otra parte de la ciudad, el rumor de un nudo recién desatado. ...
Poeta maldito de Otoniel Guevara
Casi pierdo los ojos al mirarte desnuda Y casi los pierdo definitivamente cuando dejé de verte
Los espantapájaros (17) de Julio Iraheta Santos
Casi una hora para el mediodía El calor abochorna los campos los pájaros no vuelan no hay brisa que mueva los árboles y tú estás ahí estoico en tu hierba caliente rodeado por el canto de las cigarras que en vano tratan de alegrar el polvo con sus pequeñas regaderas...
Tercer día de Blanca Wiethüchter
Casi ya de madrugada deshice cama y también veladores guardé hedredones, sábanas y joyas, como siempre en aquella alacena. Cambié el delicado camisón de lino damasquino por uno más sereno hilado en casta lana blanca. Por la tarde me dormí llena de conjeturas siniestras ...
Castellanos de Castilla (gallego) de Rosalía de Castro
Castellanos de Castilla, tratade ben ós gallegos; cando van, van como rosas; cando vén, vén como negros. Cando foi, iba sorrindo; can do veu, viña morrendo a luciña dos meus ollos, O amantiño do meu peito. Aquel máis que neve branco, aquel de dosuras cheio, aquel por quen eu vivía...
Castigo de los dioses de Ana Ilce Gómez
Castigo de los dioses es morir sin haber soñado lo suficiente sin haber amado menos de lo que él o ella merecían o mucho más de lo que cualquiera imaginaba poseer un talismán que jamás advirtió nuestro destino recorrer una tarde sin asombrarse de la rosa escribir un poema que se deshace ...
Heridas de Mario Noel Rodríguez
catacumba, delirio, ciclón, gangrena, pústula, grano, desesperanza, esputo, roto lirio, caída, pólvora, cornada, marrano. Puñalada, tisis, divorcio, misil, convulsión, úlcera, abandono, jaqueca, humo, consorcio, pornoteca, pedrada, cáncer, balacera...
Como una llama de José Agustín Balseiro
Catador esencial de la hora plena, el amor fue mi gloria y mi pecado: que cada instante de placer y pena fue la flor de lo mucho que yo he amado. Bajo la frente de visión serena, cada afán fue un ardor encadenado: como en la playa de sedante arena calma el mar su...
Soneto del emigrado de Rosario Castellanos
Cataluña hilandera y labradora, viñedo y olivar, almendra pura, Patria: rememorada arquitectura, ciudad junto a la mar historiadora. Ola de la pasión descubridora, ola de la sirena y la aventura -Mediterráneo- hirió tu singladura la nave del destierro con su prora. Emigrado, la ceiba de los mayas te dio ...
Del ser al no-ser de Roberto Obregón
Catástrofico es el segundo en que a la vida volvemos, saber que hemos tenido en las manos la palpitación del mundo y, hallándonos otra vez entre los muertos, no recordar en dónde ni por cuánto tiempo.
A Francisco Salinas (Oda III) de Fray Luis de León
Catedrático de Música de la Universidad de Salamanca El aire se serena y viste de hermosura y luz no usada, Salinas, cuando suena la música estremada, por vuestra sabia mano gobernada. A cuyo son divino el alma, que en olvido está sumida, torna a cobrar el tino y memoria perdida ...
Historia de Francisco Nájera
Cavo la tierra para encontrar ídolos -me explica- y hacerme de una Historia, mentirosa como todas, como todas llena de hoyos y de estatuas. De: 1999. Poemas
La noche de los ruiseñores africanos de Antonio Colinas
Cayó el alma en el pozo de la noche y desde abajo, desde lo más hondo, ve la luna de junio madurar en la brisa, que trae enloquecidos cantos de ruiseñores africanos.
Baztán de Jon Juaristi
Cazador entre los pinos, al acecho de torcaces. Otoñada. Tus recuerdos son caminos que regresan pertinaces a la nada. De mozo te conocí, en este puesto secreto vigilante, como un ávido neblí, por zarpar pugnando inquieto desde el guante. El arroyo entristecido ha gastado con los días ...
Cazador de María Antonieta Flores
Cazador este reposo que tanto necesitas este rigor la carne almibarada el olor del deseo descansa sobre este aire florecido Cazador este encuentro no habla ni da cuenta de la pasión que conmina da cuenta de tantas debilidades y desazones este sentarse cimbreando los deseos las rodillas ...
Oda a la cebolla de Pablo Neruda
Cebolla, luminosa redoma, pétalo a pétalo se formó tu hermosura, escamas de cristal te acrecentaron y en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío. Bajo la tierra fue el milagro y cuando apareció tu torpe tallo verde, y nacieron tus hojas como espadas en el huerto, ...
Autorretrato de Cecilia Ortíz
Cecilia mía Terciopelo Mi vida Asaltas y seduces Anima destructiva Que preserva el alma Querida iluminada Construyes y azotas Enamorada de tus defectos Envidiosa de tus placeres Ignorada por los espejos Seducida por los ojos Rara comedida Inconmensurable ¿Cómo fue que llegaste ...
Cementerios de Galicia de Rosalía de Castro
Cementerios de Galicia con sus cipreses tan altos, con sus olivos oscuros y sus humildes osarios, todos de flores cubiertos, frescos como nuestros campos, tristes a la amanecida y en las tardes solitarios cuando el poniente los baña con su resplandor dorado, llenos de un grande sosiego ...
Cendal flotante de leve bruma... (Rima XV) de Gustavo Adolfo Bécquer
Cendal flotante de leve bruma, rizada cinta de blanca espuma, rumor sonoro de arpa de oro, beso del aura, onda de luz, eso eres tú. Tú, sombra aérea, que cuantas veces voy a tocarte, te desvanece como la llama, como el sonido, como la niebla, como el gemido del lago azul. En mar sin playas ...
Habla el gran lengua de Miguel Ángel Asturias
Ceñimos las diademas del fuego,las diademas del hombre,para defender nuestra heredad,el patrio elemento terrenalsin tráfago de dueños;tenemos las llaves del futurodonde comienza el tiempoy el cielo que atraviesael caminante de las sandalias de oro.Vestimos nuestro plumaje, orlamosnuestros ...
Desastre de Alfonso Quijada Urías (Kijadurías)
Cenizas del silencio, silencio sin ceniza. Señales mudas en visible papel. La palabra está a salvo, el hombre vivo. Sobre la tierra la lluvia está escribiendo su epitafio. La muerte bajo la lluvia, al pie del cementerio escucha tu oración. Tres ortodoxos cipreses camina...
Alegría de Jorge Teillier
Centellean los rieles pero nadie piensa en viajar. De la sidrería viene olor a manzanas recién molidas. Sabemos que nunca estaremos solos mientras haya un puñado de tierra fresca. La llovizna es una oveja compasiva lamiendo las heridas hechas por el viento de invierno. ...
Centímetro a centímetro de Rubén Bonifaz Nuño
Centímetro a centímetro piel, cabello, ternura, olor, palabras mi amor te va tocando. Voy descubriendo a diario, convenciéndome de que estás junto a mí; de que es posible y cierto; que no eres, ya, la felicidad imaginada, sino la dicha permanente, hallada, concretísima; ...
Oda a Centroamérica de Francisco Antonio Gavidia
Centro América duerme silenciosa e inerme. El sueño del olvido de los mundos: Sus pueblos son estériles llanuras, Zarzales infecundos. Temerosas y agrestes espesuras Que hincha de negra savia el egoísmo Por esta selva lúgubre y sombría, Su horrible paso en las tinieblas guía Leñador ...
Soneto a Madrid de José García Nieto
Centro de España, corazón, latido de fecundas y unánimes orillas almena singular de las Castillas, faro de luz, señero y repartido, eres un libro abierto y ofrecido - siete estrellas, setenta maravillas -; sabe bien a qué altura creces, brillas, quien con amor a diario te ha leído. ...
Aviso clasificado de Eduardo Llanos
Centro de inteligencia y prisión preventiva en vías de expansión a todo el territorio necesita contratar personal de apoyo en jornadas nocturnas, diurnas o vespertinas. Se exige dinamismo, reserva, sangre fría, olfato, patriotismo, buen oído y buen ojo. Deseable posesión de vehículo propio, ...