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listado de poemas por primeros versos letra c

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1127 poemas con la letra "c"

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La poesía es un arma cargada de futuro de Gabriel Celaya
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, más se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmando, como un pulso que golpea las tinieblas, que golpea las tinieblas. Cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, ...
Informática de Mónica Albizúrez Gil
Cuando ya no esperé encontrar tu nombre en la pantalla y no me asustó el silencio cuando ya no fuiste referencia en el tiempo cuando la lejanía fue real el olvido había borrado nuestros mejores archivos éramos dos usuarios anónimos en una intemperie infinita
Cuando ya no hay qué... de Eduardo Milán
Cuando ya no hay qué decir, decirlo. Dar una carencia, un hueco en la conversación, un vacío de verdad: la flor, no la idea, es la diosa de ahí. De: Antología poética (1975-2003)
Cuándo ya noches mías de Idea Vilariño
Cuándo ya noches mías ignoradas e intactas, sin roces. Cuándo aromas sin mezclas inviolados. Cuándo yo estrella fría y no flor en un ramo de colores. Y cuando ya mi vida, mi ardua vida, en soledad como una lenta gota queriendo caer siempre y siempre sostenida cargándose, ...
Infancia y confesiones de Jaime Gil de Biedma
Cuando yo era más joven (bueno, en realidad, será mejor decir muy joven) algunos años antes de conoceros y recién llegado a la ciudad, a menudo pensaba en la vida. Mi familia era bastante rica y yo estudiante. Mi infancia eran recuerdos de una casa con escuela y despensa y llave en el ropero, ...
No sirves para nada de José Agustín Goytisolo
Cuando yo era pequeño estaba siempre triste y mi padre decía mirándome y moviendo la cabeza: hijo mío no sirves para nada. Después me fui a la escuela con pan y con adioses pero me acompañaba la tristeza. El maestro graznó: pequeño niño no sirves para nada. Vino luego la guerra ...
Mi tumba de Julio Flórez
Cuando yo expire, a la empinada sierra transportad mi cadáver, y en la cumbre no lo arrojéis debajo de la tierra, sino encima, del sol bajo la lumbre; donde me cante el imperioso viento sus largos de profundís, y mi caja sea un risco, el firmamento mi capilla, y la nieve, mi mortaja; ...
Desafío a la vejez de Gioconda Belli
Cuando yo llegue a vieja si es que llego y me mire al espejo y me cuente las arrugas como una delicada orografía de distendida piel. Cuando pueda contar las marcas que han dejado las lágrimas y las preocupaciones, y ya mi cuerpo responda despacio a mis deseos, cuando vea mi vida envuelta ...
Desafío a la vejez de Gioconda Belli
Cuando yo llegue a vieja —si es que llego— y me mire al espejo y me cuente las arrugas como una delicada orografía de distendida piel. Cuando pueda contar las marcas que han dejado las lágrimas y las preocupaciones, y ya mi cuerpo responda despacio a mis deseos, cuando...
Cuando... de Antonio Porchia
Cuando yo muera no me veré morir, por primera vez.
Cuando yo muera... de Antonio Porchia
Cuando yo muera, no me veré morir, por...
Cuando yo no era poeta de Jorge Teillier
Cuando yo no era poeta por broma dije que era poeta aunque no había escrito un solo verso pero admiraba el sombrero alón del poeta del pueblo. Una mañana me encontré en la calle con mi vecina. Me preguntó si yo era poeta. Ella tenía catorce años. La primera vez que hable con ella ...
Cantares de Estanislao del Campo
Cuando yo tomo la pluma Y saco a luz mi cuaderno, Hagan de cuenta que agarro Mi guitarra por el cuello Para ver si soy poeta Fíjate, niña, tan solo En que lloro cuando canto Y que canto cuando lloro. Yo mojo en llanto mi pluma; ¡Sarcasmo de hado funesto Que siendo mi alma tan blanca ...
Cuando yo vine este mundo de Nicolás Guillén
Cuando yo vine a este mundo, nadie me estaba esperando; así mi dolor profundo se me alivia caminando, pues cuando vine a este mundo, te digo, nadie me estaba esperando. Miro a los hombres nacer, miro a los hombres pasar; hay que andar, hay que mirar para ver, hay que andar. Otros lloran, ...
Después de la orgía (Poema arabigoandaluz) de Ben Suhayd *
Cuando, llena de su embriaguez, se durmió, y se durmieron los ojos de la ronda, me acerqué a ella tímidamente, como el amigo que busca el contacto furtivo con disimulo.nbspMe arrastré hacia ella insensiblemente como el sueño; me elevé hacia ella dulcemente como el aliento.nbspBesé ...
En la mano de Dios de Miguel de Unamuno
Cuando, Señor, nos besas con tu beso que nos quita el aliento, el de la muerte, el corazón bajo el aprieto fuerte de tu mano derecha queda opreso. Y en tu izquierda, rendida por su peso quedando la cabeza, a que revierte el sueño eterno, aun lucha por cogerle al disiparse...
Epilogue & after de Jenaro Talens
Cuánta ceniza ardiente llueve el cielo, ecos antiguos de una voz que pasa, ese enemigo que inventó el espejo y me instaló sin verme en su mirada. Dando bandazos, el invierno cae; no me permite desdecirme. Calla para obligarme a oír desde el silencio el rumor con que anula las palabras ...
Cuánta extensa devoción de Ana Istarú
Cuánta extensa devoción que he esgrimido. Cuánta cruzada fervorosa. La desnudez de labios que atravesó mi historia. Los nombres de varón que bebo y que desviven como efímeros derrumbes. Cuánta fatiga y la fatiga y la pasión que olvida dar sus señas. Y así extraviada adolescentemente ...
Noche de Alan Mills
cuánta luz tragan las horas en mí el llanto de las criaturas perdidas respirar en un insomnio que haga de los huesos un cálido refugio negro es el plasma de la noche mucha la tierra que aparta a los enterrados qué ser si no memoria en este caos sin resguardo del sol vivo ...
De la diversa Andalucía de Jorge Luis Borges
Cuántas cosas. Lucano que amoneda el verso y aquel otro la sentencia. La mezquita y el arco. La cadencia del agua del Islam en la alameda. Los toros de la tarde. la bravía música que también es delicada. La buena tradición de no hacer nada. Los cabalistas de la judería. ...
Noche cerrada de José Hierro
Cuántas estrellas tendrá el mar esta noche Cuántas olas, cuántas almas en pena, cuántos verdores que tan sólo el Vengador oculta y conoce Abierta la noche está como un gran sueño. Los nombres, los lugares, los caminos, las horas, los montes, se han borrado. Sólo queda soledad y noche. ...
Ah, las lágrimas de Ketty Alejandrina Lis
Cuánto dolor camina por la ausencia hay tanto grito feroz que nada nada dice ni expande y en un pequeño pliegue se escabulle ¿es grito? (A qué sitio extraño irán las mañanas que una a una viven en el pan tostado el té y el comienzo temprano del día) El tacto en su lenguaje habla ...
Ah, las lágrimas de Ketty Alejandrina Lis
Cuánto dolor camina por la ausencia hay tanto grito feroz que nada nada dice ni expande y en un pequeño pliegue se escabulle ¿es grito? A qué sitio extraño irán las mañanasque una a una viven en el pan tostadoel té y el comienzo temprano del día El tacto en su lenguaje habla ...
De ayer de Otoniel Guevara
Cuánto dura la escena en que mi trastornado aliento se dibujo en tu cuello? Ahora veo que nada. Ahora estoy seguro que del clamor con que mis manos recibían tu cuerpo quedan tan solo retazos nebulosos de momentos. Si no hubiera tenido tan roto el corazón. Si por las noches...
Columnas rotas de María de los Reyes Fuentes
Cuánto se ha roto, Dios. Tú que lo sabes, dime por qué se agrietan las columnas, se pudren los cimientos, se desploma el palacio donde pusimos oro, plata, bronce, cerámica, cristal, flores y fuentes, con el primor, la entrega de eternidades casi. Cuánto se ha roto. ...
El escudo de Meira Delmar
Cuánto te quise, amor, cuánto te quiero, más allá de la vida y de la muerte. Y aunque ya nunca más he de tenerte, eres de cuanto es mío lo primero. Más que el sol del estío, verdadero, tu recuerdo mitiga, por mi suerte, la sombra que me ciñe, y se convierte en la luz que ilumina mi sendero. ...
Nacer hombre de Adela Zamudio
Cuánto trabajo ella pasa Por corregir la torpeza De su esposo, y en la casa, (permitidme que me asombre) tan inepto como fatuo sigue él siendo la cabeza, porque es hombre. Si alguna versos escribe - De alguno esos versos son que ella sólo los suscribe ; (permitidme que me asombre) ...
Y cuánto vive? de Pablo Neruda
Cuánto vive el hombre, por fin? Vive mil días o uno solo? Una semana o varios siglos? Por cuánto tiempo muere el hombre? Qué quiere decir Para siempre ? Preocupado por este asunto me dediqué a aclarar las cosas. Busqué a los sabios sacerdotes, los esperé después del rito, ...
Poemas con preguntas para Olga Lucía de Nadia Contreras
Cuántos años tengo, Olga Lucía, pregunto mientras lentamente te desplazas por la habitación y paso a paso me dejo llevar por el movimiento de tus piernas. Cuántos años tengo para mí, para ti, para aquellos que de lejos me miran y no me saludan porque extraña soy para esta vida ...
Poema XCVIII (Cuántos pájaros ahogados) de Dulce María Loynaz
Cuántos pájaros ahogados en mi sangre, sin estrenar sus alas en el aire de Dios, sin acertar un hueco hacia la luz! Los esperaba la misma inmensidad del cielo, el libre espacio de las criaturas libres -la nube, la estella, el rayo...-. Y ellos apretujándose en mis venas, abatiéndose ...
Tu seno izquierdo de Blas de Otero
Cuántos problemas tiene el mundo, el hombre, el espíritu santo. Si no hubiera problemas habría que inventarlos a fin de resolverlos. Es el problema por el problema -algo así como el arte por el arte. Imangínese un mundo liso, alisado, superficial, sin problemas. Tan aburrido como el cielo. ...
cuántos sitios de Javier Payeras
cuántos sitios llevamos dentro somos muchas calles muchas mentiras muchas horas inútiles tenemos dioses dos siglos y un litigio contra las cosas hechas ¿acaso hay algo mássiniestro que la noche llena de pensamientos LA HORA DE LA RABIA (1999)
Cuántos veremos más, soles ardientes... de Salvador Novo
Cuántos veremos más, soles ardientes nuestras horas regir, y hacia un ocaso —¡tan parecido al alba!— ¿nuestro paso llevar a cuántas más noches silentes? ¿Acaso nos reserva sus presentes mejores el futuro? ¿Cuáles brazos aguardarán los nuestros —dulces lazos—, reposo...
Tríptico de la noche (II) de Teófilo Cid
Cuantos vienen a mirarte te miran desde un solio de egoísmo bajo el cual una cisterna brota que embrida a los astros. No pueden suponer que el día nace de tus sombras, el día que concede su luz a cualquier hombre y que también nos sirve para odiarnos. En ti yo encuentro los semblantes ...
El truco de Jorge Luis Borges
Cuarenta naipes han desplazado la vida. Pintados talismanes de cartón nos hacen olvidar nuestros destinos y una creación risueña va poblando el tiempo robado con las floridas travesuras de una mitología casera. En los lindes de la mesa la vida de los otros no se detiene. Adentro hay un extraño país: ...
En la madrugada de Testa allé de Sergio Badilla
Cuatro cervezas Tuborg para apagar la sed después de un crack. La anochecida es más oscura en Tensta allé en este invierno del siglo octogenario Hay nubes ornamentales en la persistencia de la noche náufragosbacantes quecelebran una ocurrencia como si fuera a concluir ...
Prisionera de Claribel Alegría
Cuatro muros me encierran y animales domésticos y niños. No importas tú. Vivo un mundo que tampoco me importa. Otra vez interrumpes. Voy a estallar. ¡Cuidado! La sombra entre mis sueños, la bestia que me alcanza, las pezuñas ruidosas: todo eso soy yo.
L′amour est bleu de Elena Medel
Cuatro pasos de agua son frontera entre su ombligo y la autopista. Confío en la ruta de mordiscos de su espalda. ¿Me anochece para siempre esta señal? ¿O es brújula de luz para la tarde?
Mamá, soy Paquito de Salvador Díaz Mirón
Cubierto de jiras, al ábrego hirsutas al par que las mechas crecidas y rubias, el pobre chiquillo se postra en la tumba, y en voz de sollozos revienta y murmura: Mamá, soy Paquito; no haré travesuras. Y un cielo impasible despliega su curva. ¡Que bien que me acuerdo! ...
Romance a la muerte del Doctor Juan Pérez de Montalván de María de Zayas
Cúbrase de luto el mundo, pues ya del mundo faltó aquel sol que con sus rayos escureció al mismo sol. No madrugue ya el aurora, estése con su Titón, que si á ver el sol salía, ya su sol se escureció. No canten los pajarillos, solo diga le ruiseñor, en sus lamentos, que el fénix al cielo se remontó. ...
Museo de la revolución de Jesús Munárriz
Cubre el polvo la historia en los museos con premeditación y alevosía, se empaña lo que tanto relucía, se apolilla el baúl de los deseos. Las ropas de los héroes se destiñen y sus mitologías se acartonan, los viejos artilugios no funcionan...
Entonces, sólo entonces... (21) de Luis Cardoza y Aragón
Cubre tu cuerpo, que está siempre desnudo, hasta ese último lucero ya sin nombre que desborda en un grito mudo el cielo. Duro manantial de llamas, estatua mineral y celeste, sobrehumana, muerta en la vida y en la muerte viva con su fisiología de ventana. Despertaré: volaré por los aires. ...
A mi ángel de Miguel de Unamuno
Cúbreme con tus alas, ángel mío, haciendo de ellas nube que no pasa; tú proteges la mente a la que abrasa la cara del Señor, mientras el río del destino bajamos. Pues confío que cuando vuelva a la paterna casa, no ya velada la verdad, mas rasa contemplar pueda a todo mi albedrío. ...
Sonetos corporales (VI) de Rafael Alberti
Cúbreme, amor, el cielo de la boca con esa arrebatada espuma extrema, que es jazmín del que sabe y del que quema, brotado en punta de coral de roca. Alóquemelo, amor, su sal, aloca Tu lancinante aguda flor suprema, Doblando su furor en la diadema del mordiente clavel que la desboca. ...
Sonetos corporales (VI) de Rafael Alberti
Cúbreme, amor, el cielo de la boca con esa arrebatada espuma extrema, que es jazmín del que sabe y del que quema, brotado en punta de coral de roca. Alóquemelo, amor, su sal, aloca Tu lancinante aguda flor suprema, Doblando su furor en la diadema del mordiente clavel que la desboca. ...
Invitación al vómito de Oliverio Girondo
Cúbrete el rostro y llora. Vomita. ¡Sí! Vomita, largos trozos de vidrio, amargos alfileres, turbios gritos de espanto, vocablos carcomidos; sobre este purulento desborde de inocencia, ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce, y esta castrada y fétida sumisión cultivada en flatulentos ...
La tórtola de Alfredo Espino
Cucú, cucú! ¿Estás gimiendo, tórtola del arrozal? ¡Mirá que me estás haciendo con tu cantar, mucho mal! ¡Cucú, cucú! EL caserío se va llenando de calma, ¡y un naranjo y una palma se están besando en el río...! Cantarito que te llenas con el agua...
Al triunfo de Judith de Lope de Vega
Cuelga sangriento de la cama al suelo el hombro diestro del feroz tirano, que opuesto al muro de Betulia en vano, despidió contra sí rayos al cielo. Revuelto con el ansia el rojo velo del pabellón a la siniestra mano, descubre el espectáculo inhumano del tronco horrible, convertido en hielo. Vertido ...
Bebé de Juan de Dios Peza
Cuenta Bebé dos meses no cumplidos, pero burlando al tiempo y sus reveses, como todos los niños bien nacidos parece un señorón de 20 meses. Rubio, y con ojos como dos luceros lo vi con traje de color de grana en un escaparate de Plateros un domingo de Pascua en la mañana. Iban conmigo ...
Auto de fe de Carilda Oliver Labra
Cuenta el pobre los fósforos y el rico sus palacios; aquél se ha salvado de las adulaciones y el dinero. Sus manos no pueden aplaudir en la Escala de Milán, pero poseen todos los anticuerpos; encuentran amor donde el rey sólo halla su soledad. ¡No rompan el orden! ¡No rieguen...