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listado de poemas por primeros versos letra b

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163 poemas con la letra "b"

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El inocente de José Watanabe
Bien voluntarioso es el sol en los arenales de Chicama. Anuda, pues, las cuatro puntas del pañuelo sobre tu cabeza y anda tras la lagartija inútil entre esos árboles ya muertos por la sollama. De delicadezas, la del sol la más cruel que consume árboles y lagartijas respetando su cáscara. ...
Parto con dolor de Eduardo Llanos
Bien, acepto tu reto, retórico soneto, y me meto en tu celda de catorce barrotes donde las rimas silban como aquellos azotes que un abuelo ceñudo descarga sobre el nieto. Me someto al dictado de ese viejo son neto cuyos ecos evocan torturas con garrotes y entrechoques de grillos que exhaustos ...
Canto de Otoño de José Martí
Bien; ya lo sé!: -la muerte está sentada A mis umbrales: cautelosa viene, Porque sus llantos y su amor no apronten En mi defensa, cuando lejos viven Padres e hijo.-al retornar ceñudo De mi estéril labor, triste y oscura, Con que a mi casa del invierno abrigo, De pie sobre las hojas amarillas, ...
La calle Pandrossou de Jaime Gil de Biedma
Bienamadas imágenes de Atenas. En el barrio de Plaka, junto a Monastiraki, una calle vulgar con muchas tiendas. Si alguno que me quiere alguna vez va a Grecia y pasa por allí, sobre todo en verano, que me encomiende a ella. Era un lunes de agosto después de un año atroz, recién llegado. ...
Bienaventurado el hombre (Salmo 1) de Ernesto Cardenal
Bienaventurado el hombre que no sigue las consignas del Partido ni asiste a sus mítines ni se sienta a la mesa con los gánsters ni con los Generales en el Consejo de Guerra Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano ni delata a su compañero de colegio ...
Bienvenida la poesía del futuro. de Pavel Oyarzún Díaz
Bienvenida sea la poesía del futuro. Esa poesía que reventará como una flor en plena calle, o como un cadáver después de varios días. Bienvenida sea la poesía colgada de las nubes y de los edificios. La que soltará en este mundo su alma de bestia carroñera. La que olfateará a la muerte ...
Versión de la Tierra de Jorge Carrera Andrade
Bienvenido, nuevo día: Los colores, las formas vuelven al taller de la retina. He aquí el vasto mundo Con su envoltura de maravilla: La virilidad del árbol. La condescendencia de la brisa. El mecanismo de la rosa. La arquitectura de la espiga. Su vello verde la tierra sin cesar cría la savia, ...
La agonía blanca de Luis G. Urbina
Blanca como esta noche no he visto cosa alguna: ni el mármol, ni la nieve, ni el armiño. Semeja el cielo, un gran abismo de plata, que refleja su luz, en otro abismo de cristal: la laguna. Sólo, de tarde, en tarde, pasa, pequeña y bruna, la góndola, que efímero surco ondulante deja; y cuando, ...
Blanca, liviana fuerza de la altura de Ana Antillón
Blanca, liviana fuerza de la altura, apoyando su peso en los fríos velos, descubre heladas llamas de antro fuego; el pesado vapor y la blancura de la sedosa piel corre a los suelos, en soledad de grises de ebrio juego. Cristalinas, muy frágiles criaturas develándose horrendas por lo blando ...
Madrigal de Blanca-nieve de Rafael Alberti
Blanca-nieve se fue al mar. ¡Se habrá derretido ya! Blanca-nieve, flor del norte, se fue al mar del mediodía, para su cuerpo bañar. ¡Se habrá derretido va! Blanca-nieve, Blanca-y-fría, ¿por qué te fuiste a la mar para tu cuerpo bañar? ¡Te habrás derretido ya! De: Marinero en ...
El fantasma de Salvador Díaz Mirón
Blancas y finas, y en el manto apenas visibles, y con aire de azucenas, las manos -que no rompen mis cadenas. Azules y con oro enarenados, como las noches limpias de nublados, los ojos que contemplan mis pecados. Como albo pecho de paloma el cuello, y como crin de sol . ...
Epigrama de Juan Cruz Varela
Blas en un corro decía: No hay mujer tan apegada, Tan fiel, tan enamorada, Tan tierna como la mía. Un amigo que le oyó, me dijo: Más la alabara, Si entre él y ella pasara Lo que pasa entra ella y yo. De: La erótica argentina (antología poética 1600/1990) Selección Daniel Rodríguez ...
Blas, el bobo de Miguel de Unamuno
Blas, el bobo de la aldea, vive en no quebrado arrobo; La aldea es de Blas el bobo, pues toda a Blas le recrea. Blas, que se crió desde niño sin padres, con madre moza, en una perdida choza, libre de carnal cariño; Blas, tradición la más pura, sabe todo el calendario, reza a la tarde el rosario y ...
Lo que falta de Roque Dalton
blasfemia mía de ayer, al salir de ver Romeo y Julieta. Hoy aumentó la cuosta de tomates para ensalada y aparecieron unas acelgas enormes. El pan sobra, los huevos alcanza, el arroz y los frijoles aburren como las cataratas. La escasez da un poco de hambre mental...
Lear bajo la tormenta de Santos Domínguez Ramos
Blow, winds and crack your cheeks Shakespeare Sobrevuelan los buitres mi ceguera de nieve. Ladran los perros. Anda despierta la mentira mientras la esquirla afila su venganza agudísima por mis ojos nublados. Un erial pedregoso como una penitencia abona mi osamenta y nutre la morada ...
Boca arriba en los sacos... de Ricardo Hernández Bravo
Boca arriba en los sacos, donde el verano tiende los cuerpos a la noche, donde la luz imanta ojos tenso hacia lo alto el arco sin flechas. De: El ojo entornado (1996) Poema seleccionado por el autor
Boca del llanto de Jaime Sabines
Boca del llanto, me llaman tus pupilas negras, me reclaman. Tus labios sin ti me besan. ¡Cómo has podido tener la misma mirada negra con esos ojos que ahora llevas! Sonreíste. ¡Que silencio, qué falta de fiesta! ¡Cómo me puse a buscarte en tu sonrisa, cabeza de ...
Boca muda de Ketty Alejandrina Lis
Boca muda ¿boca-fauces al acecho? no no muda muda labios en doma y aplanados brazos como las ramas de un sauce se confunden y beben la savia de sí mismos todo musgo las piernas. Impresiones digitales ¿lenguaje del código genético? ¿cifra de herencia de otras vidas? ni aquí ni allá ...
La boca de Miguel Hernández
Boca que arrastra mi boca. Boca que me has arrastrado: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos. Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros. Canción que vuelve las alas hacia arriba y hacia abajo. Muerte...
Orquídea en el gentío de Gonzalo Rojas
Bonito el color del pelo de esta señorita, bonito el olor a abeja de su zumbido, bonita la calle, bonitos los pies de lujo bajo los dos zapatos áureos, bonito el maquillaje de las pestañas a las uñas, ...
Soneto definiendo el amor o sus contrariedades de Margarita Hickey
Borrasca disfrazada en la bonanza, engañoso deleite de un sentido, dulzura amarga, daño apetecido, alterada quietud, vana esperanza. Desapacible paz, desconfianza, desazonado gozo mal sufrido, esclava libertad, triunfo abatido, simulada traición, fácil mudanza. perenne manantial de sentimientos, ...
Erótica de Juan Gustavo Cobo Borda
Bosque vedado manantial que no cesa te anega y te desborda la marea contra la roca sudor en las axilas tersura de los muslos te cubro y te habito es áspero y se pliega tu velo en la yema...
Mala ráfaga de Rafael Alberti
Boyeros del mar decían: Bueyes rojos, raudas sombras, ya oscuro, ¿hacia dónde irían? (¡Fuego en la noche del mar!) Carabineros del viento tampoco, no lo sabían: ¿Adónde esos bueyes rojos, raudas sombras, volarían? (¡Ardiendo está todo el mar!) De: Marinero en tierra
Branquias quisiera tener... de Rafael Alberti
Branquias quisiera tener porque me quiero casar. Mi novia vive en el mar y nunca la puedo ver. Madruguera, plantadora, allá en los valles salinos. ¡Novia mía, labradora de los huertos submarinos! ¡Yo nunca te podré ver jardinera en tus jardines albos del amanecer! De: Marinero en ...
Brasa en la llaga de Carmen González Huguet
Brasa en la llaga, sal en cada herida, sombra en el sol, carámbano en el fuego, río de luz que fluye en ojo ciego, brújula encandilada y confundida. Vas en mis venas como va la vida en el ardor oculto que trasiego y afirmas en mi pecho lo que niego con la voz traicionada y malherida. ...
Breve fue ese tiempo… (Poema XXIII) de Luis Raúl Calvo
Breve fue ese tiempo de tiernas voces como las aguas cristalinas reposan en secreto. Cada tanto, ellas reaparecen en las madrugadas de vigilia para alejar a las sórdidas criaturas que nos instigan. A veces, también acude en auxilio el mago de la infancia, con su vieja sentencia: ...
el impulso... de Esteban Moore
Brillante eternidad * el impulso -que recorre oscuros canales licuificados/ ardientes esponjas magmáticas --recibe en la latencia de cada uno de sus corpúsculos --fluctuantes destellos eléctricos/ voluntad -que el ojo no podrá percibir, mucho menos cuantificar en el espejado campo de la memoria ...
Estampa familiar de David Escobar Galindo
Brilló ese día en la niñez. El mundo tenía forma de paisaje interno. Y sentía en las alas del cuaderno mi primer esplendor meditabundo. Afuera, entre los pinos, un profundo destello memorioso del invierno me hacía imaginar verano alterno- que el tiempo era un espejo vagabundo. ...
Voz de la luna de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Brotó esta zona de ese astro el brillo, y aunque me humillo su luz al ver, como un tributo le doy la mía.... ¡De Antonia el día va a aparecer! De: Voces Selección: Guido Ferrer
Baruch Spinoza de Jorge Luis Borges
Bruma de oro, el occidente alumbra La ventana. El asiduo manuscrito Aguarda, ya cargado de infinito. Alguien construye a Dios en la penumbra. Un hombre engendra a Dios. Es un judío De tristes ojos y piel cetrina; Lo lleva el tiempo como lleva el río Una hoja en el agua que declina. No importa. ...
Invierno (I) de Vicente Rosales y Rosales
Brumoso el ideal, la carne inerte... Para otros dieron lana las vicuñas... En este invierno -macho de la muerte- ¡cuántos nos hemos de comer las uñas! Tres meses de hospital a leche cruda o terminar mendigo y en muletas. ¡Hoy esta noche dormirás desnuda mientras sse mueren de hambre ...
La lluvia de Jorge Luis Borges
Bruscamente la tarde se ha aclarado Porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa Que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado El tiempo en que la suerte venturosa Le reveló una flor llamada rosa Y el curioso color del colorado. Esta lluvia...
Brusco olor del azufre... de José Emilio Pacheco
Brusco olor del azufre, repentino color verde del agua bajo el suelo. Bajo el suelo de México se pudren todavía las aguas del Diluvio. Nos empantana el lago; sus arenas movedizas atrapan, impidiendo la posible salida. Lago muerto en su féretro de piedra, sol de contradicción. (Hubo dos aguas...
El enterrado de Vicente Aleixandre
Buen amigo, en la tarde completa estoy sintiendo tu vivir. Dime. Escucho. Yo te escucho, acabado, bajo la tierra leve que amorosa descansa sobre tu pecho. ¿Alientas? ¿Qué ronca voz caliente, propagándote, siento que hasta el pecho me sube, desde...
El ángel de Julio Iraheta Santos
Buenas noches Eulogio No has venido a la playa a recoger las estrellas que dejó la borrasca El ángel las ha traído y colocado en tu almohada para que duermas tranquilo como un niño 2002
Que nadie sepa de Marita Troiano
bueno que cuando estás conmigo soy otra diferente a la que saben los vecinos mi perro el resto de la gente que nadie sepa esto pero debo decirte en monólogo dramático con sentimiento trágico sin falsos testimonios que existe un caos creado en mi saturnidad ésta de oficios sórdidos ...
Bueno... ahí terminó lo que te traía... de Pablo Neruda
Bueno... ahí terminó lo que te traía: mi poesía, para ti, para este día, para esta tarde, para esta noche y te la dejo para mañana. No sé si te dejará pensativa ésta poesía que anda por todas partes: Saca tierra, lluvia, frutos y tierra, lluvia, frutos, luchas, esperanzas.... Te las dejo. ...
Verano de Ricardo Güiraldes
Buenos Aires. Calle Santa Fe en el 900. Diciembre. La casa abierta, respirando de noche, todo apagado dentro. Cielo, implacablemente estrellado, cuyo azul de zafiro australiano se aleja, por obra del aturdimiento luminoso que mandan a los ojos los focos eléctricos. De tiempo en tiempo, ...
Buenos días... ¿Puedo pasar?... de Pablo Neruda
Buenos días... ¿Puedo pasar? Me llamo Pablo Neruda, soy poeta. Vengo llegando ahora del norte, del sur, del centro, del mar, de una mina que visité en Copiapó. Vengo llegando de mi casa de Isla Negra y te pido permiso para entrar en tu casa, para leerte mis versos, para que conversemos... ...
Allá lejos de Rubén Darío
Buey que vi en mi niñez echando vaho un día bajo el nicaragüense sol de encendidos oros, en la hacienda fecunda, plena de armonía del trópico; paloma de los bosques sonoros del viento, de las hachas, de pájaros y toros salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía. Pesado buey, ...
El loco al que llaman rey de Leopoldo María Panero
Bufón soy y mimo al hombre en esta escalera cerrada con peces muertos en sus peldaños y una sirena ahogada en mi mano que enseño mudo a los viandantes pidiendo como el poeta limosna mano de la asfixia que acaricia tu mano en el umbral que me une al hombre que pasa a la distancia ...
Busca en todas las cosas. . . de Enrique González Martínez
Busca en todas las cosas un alma y un sentido oculto; no te ciñas a la apariencia vana; husmea, sigue el rastro de la verdad arcana, escudriñante el ojo y aguzado el oído. No seas como el necio, que al mirar la virgínea imperfección del mármol que la arcilla aprisiona, queda sordo ...
Desolación de Néstor Martínez
Busca la brisa entre el desierto negro algún vestigio verde en el cual posar su afán. Levanta curiosa nubes breves pequeñas y brillantes soplando la superficie. Eleva pedazos del cadáver sobre torbellinos juguetones polvo sobre polvo revuelve tratando de insuflarle la vida ...
Hombre feliz de Jesús Munárriz
Buscaba el emisario mi camisa. Yo iba en paños menores -era verano, venía el amor- y tuvo que volverse de vacío...
Amémonos de Manuel María Flores
Buscaba mi alma con afán tu alma, buscaba yo la virgen que mi frente tocaba con su labio dulcemente en el febril insomnio del amor. Buscaba la mujer pálida y bella que en sueño me visita desde niño, para partir con ella mi cariño, para partir con ella mi dolor. Como en la sacra soledad del templo ...
En busca del designio de Alfonso Calderón
Buscad labios perdidos, lejos del eco imaginario que despiertan unas plumas. Buscad corazones que saluden, más allá del parpadeo que nos une a la rosa. Buscad la luz más allá de los designios del alba, en el rostro de unas voces desveladas que subliman las últimas violetas. ...
Los ángeles muertos de Rafael Alberti
Buscad, buscadlos: en el insomnio de las cañerías olvidadas, en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras. No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube, unos ojos perdidos, una sortija rota o una estrella pisoteada. Porque yo los he visto: . ...
Retrato del poeta como un duende joven (I) de Heberto Padilla
Buscador de muy agudos ojos hundes tus nasas en la noche. Vasta es la noche, pero el viento y la lámpara, las luces de la orilla, las olas que te levantan con un golpe de vidrio te abrevian, te resumen sobre la piedra en que estás suspenso, donde escuchas, discurres, das fe de amor, ...
Búscame de Claudia Casal Toledo
Búscame allí donde baten los misterios, donde anida el corazón de los poetas. Búscame en los poros de tu cuerpo, en los pliegues más profundos de tu piel, allí donde he muerto y renacido tantas veces. Búscame además donde menos se te ocurra, en portales, cementerios, ...
La voz del viento de Ernestina de Champourcin
Búscame en ti. La flecha de mi vida ha clavado sus rumbos en tu pecho y esquivo entre tus brazos el acecho de las cien rutas que mi paso olvida. Despójame del ansia desmedida que abrasaba mi espíritu en barbecho. El roce de tus manos ha deshecho la audacia de mi frente envanecida. ...