☰ men
 
palabra virtual

Generacin del 27    
    Editora del fonograma:    
    Alhambra Longman    
por Francisco Valladares    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Los dos ngeles


ngel de luz, ardiendo,
ah, ven!, y con tu espada
incendia los abismos donde yace
mi subterrneo ngel de las nieblas.

Oh espadazo de las sombras!
Chispas mltiples,
clavndose en mi cuerpo,
en mis alas sin plumas,
en lo que nadie ve,
vida.

Me ests quemando vivo.
Vuela ya de m, oscuro
Luzbel de las canteras sin auroras,
de los pozos sin agua,
de las simas sin sueo,
ya carbn del espritu,
sol, luna.

Me duelen los cabellos
y las ansias. Oh, qumame!
Ms, ms, s, s, ms! Qumame!

Qumalo, ngel de luz, custodio mo,
t que andabas llorando por las nubes,
t, sin m, t, por m,
ngel fro de polvo, ya sin gloria,
volcado en las tinieblas!

Qumalo, ngel de luz,
qumame y huye!


5

Cinco manos de ceniza,
quemando la bruma, abriendo
cinco vas
para el agua turbia,
para el turbio viento.

Te buscan vivo.
Y no te encuentran.
Te buscan muerto.
No muerto, dormido.
Y s.

Y s, porque cinco manos
cayeron sobre tu cuerpo
cuando inmvil resbalaba
sobre los cinco navegables ros
que dan almas corrientes, voz al sueo.

Y no viste.
Era su luz la que cay primero.
Mrala, seca, en el suelo.

Y no oste.
Era su voz la que alargada hirieron.
yela muda, en el eco.

Y no oliste.
Era su esencia la que hendi el silencio.
Hulela fra, en el viento.

Y no gustaste.
Era su nombre el que rod deshecho.
Gstalo en tu lengua, muerto.

Y no tocaste.
El desaparecido era su cuerpo.
Tcalo en la nada, yelo.


De: Sobre los ngeles



RAFAEL ALBERTI






regresar