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palabra virtual

Edad Media    
    Editora del fonograma:    
    Alhambra Longman    
por Manuel Dicenta    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

La Jura de Santa Gadea


En Santa Gadea de Burgos
do juran los hijosdalgo,
all toma juramento
el Cid al rey castellano,
sobre un cerrojo de hierro
y una ballesta de palo.
Las juras eran tan recias
que al buen rey ponen espanto.
- Villanos te maten, rey,
villanos, que no hidalgos;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
traigan capas aguaderas,
no capuces ni tabardos;
con camisones de estopa,
no de holanda ni labrados;
cabalguen en sendas burras,
que no en mulas ni en caballos,
las riendas traigan de cuerda,
no de cueros fogueados;
mtente por las aradas,
no en camino ni en poblado;
con cuchillos cachicuernos,
no con puales dorados;
squente el corazn vivo,
por el derecho costado,
si no dices la verdad
de lo que te es preguntado:
si t fuiste o consentiste
en la muerte de tu hermano.
Las juras eran tan fuertes
que el rey no las ha otorgado.
All habl un caballero
de los suyos ms privado:
- Haced la jura, buen rey,
no tengis de eso cuidado,
que nunca fue rey traidor,
ni Papa descomulgado.
Jura entonces el buen rey
que en tal nunca se ha hallado.
Despus habla contra ek Cid
malamente y enojado:
- Mucho me aprietas, Rodrigo,
Cid, muy mal me has conjurado,
mas si hoy me tomas la jura,
despus besars mi mano.
- Aqueso ser,buen rey,
como fuer galardonado,
porque all en cualquier tierra
dan sueldo a los hijosdalgo.
- Vete de mis tierras, Cid,
mal caballero probado,
y no me entres ms en ellas
desde este da en un ao!
- Que me place - dijo el Cid -,
que me place de buen grado,
por ser la primera cosa
que mandas en tu reinado.
T me destierras por uno,
yo me destierro por cuatro.
Ya se parta el buen CId
sin al rey besar la mano;
ya se parte de sus tierras,
de Vivar y sus palacios:
las puertas deja cerradas,
los almudes echados,
las cadenas deja llenas
de podencos y de galgos;
slo lleva sus halcones,
los pollos y los mudados.
Con l iban los trescientos
caballeros hijosdalgo;
los unos iban a mula
y los otros a caballo;
todos llevan lanza en puo,
con el hierro acicalado,
y llevan sendas adargas
con borlas de colorado.
Por una ribera arriba
al Cid van acompaando;
acompandolo iban
mientras l iba cazando.



ROMANCERO ESPAOL






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