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Blanca Orozco de Mateos

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La sangre derramada
de Federico Garca Lorca

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Generacin del 27

    
    Editora del fonograma:
    Alhambra Longman

por Nuria Espert    
  


La sangre derramada


Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena .

Que no quiero verla!

La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueo
con sauces en las barreras.

Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
Avisad a los jazmines
con su blancura pequea!

Que no quiero verla!

La vieja vaca del mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Cuisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.

Que no quiero verla!

Por las gradas sube Ignacio
con toda su muerte a cuestas.
Buscaba el amanecer,
y el amanecer no era
Busca su perfil seguro,
y el sueo lo desorienta
Buscaba su hermoso cuerpo
y encontr su sangre abierta
No me digis que la vea!
No quiero sentir el chorro
cada vez con menos fuerza;
ese chorro que ilumina
los tendidos y se vuelca
sobre la pana y el cuero
de muchedumbre sedienta.
Quin me grita que me asome!
No me digis que la vea!

No se cerraron sus ojos
cuando vio los cuernos cerca,
pero las madres terribles
levantaron la cabeza.
y a travs de las ganaderas,
hubo un aire de voces secretas
que gritaban a toros celestes,
mayorales de plida niebla.
No hubo prncipe en Sevilla
que comparrsele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazn tan de veras.
Como un ro de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mrmol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.
Qu gran torero en la plaza!
Qu buen serrano en la sierra!

Qu blando con las espigas!
Qu duro con las espuelas!
Qu tierno ′con el roco!
Qu deslumbrante en la feria!
Qu tremendo con las ltimas
banderillas de tiniebla!

Pero ya duerme sin fin.
Ya los musgos y la hierba
abren con dedos seguros
la flor de su calavera.
Y su sangre ya viene cantando:
cantando por marismas y praderas,
resbalando por cuernos ateridos,
vacilando sin alma por la niebla,
tropezando con miles de pezuas
como una larga, oscura, triste lengua,
para formar un charco de agona
junto al Guadalquivir de las estrellas.
Oh blanco muro de Espaa!
Oh negro toro de pena!
Oh sangre dura de Ignacio!
Oh ruiseor de sus venas!
No.

Que no quiero verla!

Que no hay cliz que la contenga,
que no hay golondrinas que se la beban,
no hay escarcha de luz que la enfre,
no hay canto ni diluvio de azucenas,
no hay cristal que la cubra de plata.
No.

Yo no quiero verla!



De: Llanto por Ignacio Snchez Mejas



FEDERICO GARCA LORCA


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