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palabra virtual

Antologa oral de la poesa Argentina    
    Editora del fonograma:    
    Archivo preservado por la Audiovideoteca de Buenos Aires    
por Olga Orozco    
Colaboracin: Alejandra Correa    
Pgina web de la Audiovideoteca de Buenos Aires    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

Conversacin con el ngel


Contigo en aquel tiempo yo andaba siempre absorta,
siempre a tientas, a punto de caerme, pero indemne y eterna,
tomada de tu mano.
Ya casi te vea, lo mismo que al destello de un farol en la niebla,
una seal de auxilio en la tormenta.
S, t, mi sombra blanca, transparencia guardiana,
mi esfinge azul hecha con el insomnio y el ntimo temblor de cada instante,
igual que una respuesta que se adelanta siempre a la pregunta.
Sin duda en algn sitio an estarn marcados tus dos pies delante de mis pasos
porque te interponas de pronto entre mi noche y el abismo.
Sospecho que convertas en refugios dorados mis peores pesadillas,
que apartabas las setas venenosas y las piedras sangrientas
y venciste acechanzas y castigos.
Tal vez hasta me contagiaras la sonrisa
y lloraras despus un largusimo tiempo con mis lgrimas, vestido con mi duelo.
Despus, mucho despus, en esos aos en que cre perderte
en algn laberinto o en una encrucijada,
fue cuando me dejaste a solas, tan mortal, en el destierro.
Quizs te convocaron de lo alto para un duro relevo,
y acudiste como un viga alerta sin mirar hacia atrs,
aunque a veces descubr tu perfume de nube y de jazmn en una rfaga
y hasta palp la suavidad que deja la huida de una pluma debajo de la almohada.
Ahora, ya replegada toda lejana con un golpe ritual,
como en un abanico que se cierra,
frente al fuego donde arde de una vez el lujoso inventario de todo lo imposible,
contemplamos los dos el muro que no cesa,
no aquel contra el que lloraramos como estatuas de sal a la inocencia,
su mirada de hurfana perdida,
sino el otro, el incierto, el del principio y el final,
donde comienza tu oculto territorio impredecible,
donde tal vez se acabe tu pacto con el silencio y mi ceguera.



De: Eclipses y Fulgores



OLGA OROZCO






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