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palabra virtual

Testimonios    
    Editora del fonograma:    
    Entre voces. FCE    
por Cintio Vitier    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

A la poesa


Vienes menos cada vez,
huyes de m,
o es que estamos entrando en tu silencio
el pedregal, la luz
y ya tenemos poco que decirnos?
Pero ese poco,
lo diremos nunca?
pero ese poco, qu es?
Ser el alimento de los ngeles,
lo que le falta al sol,
la muerte?
No digas nada t. Cada palabra
de tu boca es demasiado hermosa.
No puedo resistirla ya,
aunque todo mi ser quiere comerla,
y de esa hambre vivo an. D
la nada que estoy acostumbrado a ver
en el plido fulgor de la sequa,
en la brasa del deseo, all
donde la amarga mar que adoro empieza.
D su mezcla con todo, en que he gozado.
La memoria
guarda trenes enteros, encendidos,
silbando por lo oscuro. No me sirven.
Maana del ayer, una candela al medioda
se me parece ms: en ella escribo
letras para el aniversario
de mi expulsin del texto que ahora miro,
incomprensible. T eras mi madre, entonces?
T, que ahora vienes, como el alba,
llena de lgrimas? Oh materia,
templo! Haber nacido es no poder entrar en ti.
Djame verte por el lado de la historia,
que busca tambin un paraso,
pues tu nombre es justicia, noche
de aquel nio.
Qu est pasando ahora que los msicos
acabaron de tocar aquel danzn terrible?
Mi vida vuelve a ser el arenal de hueso
donde sal del libro, ay, sellado. Y t,
sers mi hija?
Y t, sers mi patria que no terminar de ver?
Dirs lo que dijiste aquella noche,
cuando la finca empezaba a ser el paraso
entrando en el futuro de los naranjales,
bajo la risa de las estrellas?
Lo poco, es ya el tesoro?
Lo poco que nos falta, es ya lo inmenso?
Tanto tiempo expulsado de tu vientre
apenas pesa como un ave en el silencio.
Dame tu mano. Aydame a llegar.




De: Testimonios, 1968



CINTIO VITIER






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