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Blanca Orozco de Mateos

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Yerma (II)
de Federico Garca Lorca

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Oden

    
    Editora del fonograma:
    Oden

por Nuria Esper, Enrique A. Diosdado y Aurora Bautista    
  


Yerma (II)


POEMA TRGICO EN TRES ACTOS Y SEIS CUADROS



ACTO SEGUNDO

CUADRO PRIMERO



(Canto a teln corrido. Torrente donde lavan las mujeres del pueblo. Las lavanderas estn situadas en varios planos.)


Cantan:

En el arroyo fro
lavo tu cinta.
Como un jazmn caliente
tienes la risa.

LAVANDERA 1 A m no me gusta hablar.

LAVANDERA 3 Pero aqu se habla.

LAVANDERA 4 Y no hay mal en ello.

LAVANDERA 5 La que quiera honra que la gane.

LAVANDERA 4

Yo plant un tomillo,
yo lo vi crecer.
El que quiera honra,
que se porte bien. (Ren.)

LAVANDERA 5 As se habla.

LAVANDERA 1 Pero es que nunca se sabe nada.

LAVANDERA 4 Lo cierto es que el marido se ha llevado vivir con ellos a sus dos hermanas.

LAVANDERA 5 Las solteras?

LAVANDERA 4 S. Estaban encargadas de cuidar la iglesia y ahora cuidarn de su cuada. Yo no podra vivir con ellas.

LAVANDERA 1 Por qu?

LAVANDERA 4 Porque dan miedo. Son como esas hojas grandes que nacen de pronto sobre los sepulcros. Estn untadas con cera. Son metidas hacia adentro. Se me figura que guisan su comida con el aceite de las lmparas.

LAVANDERA 3 Y estn ya en la casa?

LAVANDERA 4 Desde ayer. El marido sale otra vez a sus tierras.

LAVANDERA 1 Pero se puede saber lo que ha ocurrido?

LAVANDERA 5 Anteanoche, ella la pas sentada en el tranco, a pesar del fro.

LAVANDERA 1 Pero, por qu?

LAVANDERA 4 Le cuesta trabajo estar en su casa.

LAVANDERA 5 Estas machorras son as: cuando podan estar haciendo encajes o confituras de manzanas, les gusta subirse al tejado y andar descalzas por esos ros.

LAVANDERA 1 Quin eres t para decir estas cosas? Ella no tiene hijos, pero no es por culpa suya.

LAVANDERA 4 Tiene hijos la que quiere tenerlos. Es que las regalonas, las flojas, las endulzadas, no son a propsito para llevar el vientre arrugado. (Ren.)

LAVANDERA 3 Y se echan polvos de blancura y colorete y se prenden ramos de adelfa en busca de otro que no es su marido.

LAVANDERA 5 No hay otra verdad!

LAVANDERA 1 Pero vosotras la habis visto con otro?

LAVANDERA 4 Nosotras no, pero las gentes s.

LAVANDERA 1Siempre las gentes!

LAVANDERA 5 Dicen que en dos ocasiones.

LAVANDERA 2 Y qu hacan?

LAVANDERA 4 Hablaban.

LAVANDERA 1 Hablar no es pecado.

LAVANDERA 4 Hay una cosa en el mundo que es la mirada. Mi madre lo deca. No es lo mismo una mujer mirando a unas rosas que una mujer mirando a los muslos de un hombre. Ella lo mira.

LAVANDERA 1 Pero a quin?

LAVANDERA 4 A uno. Lo oyes? Entrate t. Quieres que lo diga ms alto? (Risas.) Y cuando no lo mira, porque est sola, porque no lo tiene delante, lo lleva retratado en los ojos.

LAVANDERA 1 Eso es mentira! (Algazara.)

LAVANDERA 5 Y el marido?

LAVANDERA 3 El marido est como sordo. Parado como un lagarto puesto al sol. (Ren)

LAVANDERA 1 Todo esto se arreglara si tuvieran criaturas.

LAVANDERA 2 Todo esto son cuestiones de gente que no tiene conformidad con su sino.

LAVANDERA 4 Cada hora que transcurre aumenta el infierno en aquella casa. Ella y las cuadas, sin despegar los labios, blanquean todo el da las paredes, friegan los cobres, limpian con vaho los cristales, dan aceite a la solera. Pues, cuando ms relumbra la vivienda, ms arde por dentro.

LAVANDERA 1 l tiene la culpa, l. Cuando un padre no da hijos debe cuidar de su mujer.

LAVANDERA 4 La culpa es de ella, que tiene por lengua un pedernal.

LAVANDERA 1 Qu demonio se te ha metido entre los cabellos para que hables as?

LAVANDERA 4 Y quin ha dado licencia a tu boca para que me des consejos?

LAVANDERA 5 Callar!

LAVANDERA 1 Con una aguja de hacer calceta ensartara yo las lenguas murmuradoras.

LAVANDERA 5 Calla!

LAVANDERA 4 Y yo la tapa del pecho de las fingidas.

LAVANDERA 5 Silencio. No ves que por ah vienen las cuadas?

(Murmullos. Entran las dos cuadas de Yerma. Van vestidas de luto. Se ponen a lavar en medio de un silencio. Se oyen esquilas.)

LAVANDERA 1 Se van ya los zagales?

LAVANDERA 3 S, ahora salen todos los rebaos.

LAVANDERA 4 Me gusta el olor de las ovejas.

LAVANDERA 3 S?

LAVANDERA 4 Y por qu no? Olor de lo que una tiene. Cmo me gusta el olor del fango rojo que trae el ro por el invierno.

LAVANDERA 3 Caprichos.

LAVANDERA 5 (Mirando.) Van juntos todos los rebaos.

LAVANDERA 4 Es una inundacin de lana. Arramblan con todo. Si los trigos verdes tuvieran cabeza, temblaran de verlos venir.

LAVANDERA 3 Mira como corren! Qu manada de enemigos!

LAVANDERA 1 Ya salieron todos, no falta uno.

LAVANDERA 4 A ver..., no... s, s falta uno.

LAVANDERA 5 Cul?...

LAVANDERA 4 El de Vctor. (Las dos cuadas se yerguen y miran.)

En el arroyo fro
lavo tu cinta.
Como un jazmn caliente
tienes la risa.
Quiero vivir
en la nevada chica
de ese jazmn.

LAVANDERA 1

Ay de la casada seca!
Ay de la que tiene los pechos de arena!

LAVANDERA 5

Dime si tu marido
guarda semillas
para que el agua cante
por tu camisa.

LAVANDERA 4

Es tu camisa
nave de plata y viento
por las orillas.

LAVANDERA 3

Las ropas de mi nio
vengo a lavar,
para que tome al agua
lecciones de cristal.

LAVANDERA 2

Por el monte ya llega
mi marido a comer.
l me trae una rosa
y yo le doy tres.

LAVANDERA 5

Por el llano ya vino
mi marido a cenar.
Las brasas que me entrega
cubro con arrayn.

LAVANDERA 4

Por el aire ya viene
mi marido a dormir.
Yo alheles rojos
y l rojo alhel.

LAVANDERA 3

Hay que juntar flor con flor
cuando el verano seca la sangre al segador.

LAVANDERA 4

Y abrir el vientre a pjaros sin sueo
cuando a la puerta llama temblando el invierno.

LAVANDERA 1

Hay que gemir en la sbana.

LAVANDERA 4

Y hay que cantar!

LAVANDERA 5

Cuando el hombre nos trae
la corona y el pan.

LAVANDERA 4

Porque los brazos se enlazan.

LAVANDERA 5

Porque la luz se nos quiebra en la garganta.

LAVANDERA 4

Porque se endulza el tallo de las ramas.

LAVANDERA 5

Y las tiendas del viento cubran a las montaas.

LAVANDERA 6 (Apareciendo en lo alto del torrente.)

Para que un nio funda
yertos vidrios del alba.

LAVANDERA 4

Y nuestro cuerpo tiene
ramas furiosas de coral.

LAVANDERA 5

Para que haya remeros
en las aguas del mar.

LAVANDERA 1

Un nio pequeo, un nio.

LAVANDERA 2

Y las palomas abren las alas y el pico.

LAVANDERA 3

Un nio que gime, un hijo.

LAVANDERA 4

Y los hombres avanzan
como ciervos heridos.

LAVANDERA 5

Alegra, alegra, alegra
del vientre redondo bajo la camisa!

LAVANDERA 2

Alegra, alegra, alegra,
ombligo, cliz tierno de maravilla!

LAVANDERA 1

Pero, ay de la casada seca!
Ay de la que tiene los pechos de arena!

LAVANDERA 4

Que relumbre!

LAVANDERA 5

Que corra!

LAVANDERA 4

Que vuelva a relumbrar!

LAVANDERA 3

Que cante!

LAVANDERA 2

Que se esconda!

LAVANDERA 3

Y que vuelva a cantar.

LAVANDERA 6

La aurora que mi nio
lleva en el delantal.

LAVANDERA 4 (Cantan todas a coro.)

En el arroyo fro
lavo tu cinta.
Como un jazmn caliente
tienes la risa.
Ja, ja, ja!

(Mueven los paos con ritmo y los golpean.)



TELN.





CUADRO SEGUNDO


(Casa de Yerma. Atardecer. Juan est sentado. Las dos hermanas, de pie.)


JUAN Dices que sali hace poco? (La hermana mayor contesta con la cabeza.) Debe estar en la fuente. Pero ya sabis que me gusta que salga sola. (Pausa) Puedes poner la mesa. (Sale la hermana menor.) Bien ganado tengo el pan que como. (A su hermana.) Ayer pas un da duro. Estuve podando los manzanos y a la cada de la tarde me puse a pensar para qu pondra yo tanta ilusin en la faena si no puedo llevarme una manzana a la boca. Estoy harto. (Se pasa la mano por la cara. Pausa.) Esa no viene... Una de vosotras deba salir con ella, porque para eso estis aqu comiendo en mi mantel y bebiendo mi vino. Mi vida est en el campo, pero mi honra est aqu. Y mi honra es tambin la vuestra. (La hermana inclina la cabeza.) No lo tomes a mal.

(Entra Yerma con dos cntaros. Queda parada en la puerta.)

Vienes de la fuente?

YERMA Para tener agua fresca en la comida. (Sale la otra hermana.) Cmo estn las tierras?

JUAN Ayer estuve podando los rboles. (Yerma deja los cntaros. Pausa.)

YERMA Te quedars?

JUAN He de cuidar el ganado. T sabes que esto es cosa del dueo.

YERMA Lo s muy bien. No lo repitas.

JUAN Cada hombre tiene su vida.

YERMA Y cada mujer la suya. No te pido yo que te quedes. Aqu tengo todo lo que necesito. Tus hermanas me guardan bien. Pan tierno y requesn y cordero asado como yo aqu, y pasto lleno de roco tus ganados en el monte. Creo que puedes vivir en paz.

JUAN Para vivir en paz se necesita estar tranquilo.

YERMA Y t no ests?

JUAN No estoy.

YERMA Desva la intencin.

JUAN Es que no conoces mi modo de ser? Las ovejas en el redil y las mujeres en su casa. T sales demasiado. No me has odo decir esto siempre?

YERMA Justo. Las mujeres dentro de sus casas. Cuando las casas no son tumbas. Cuando las sillas se rompen y las sbanas de hilo se gastan con el uso. Pero aqu, no. Cada noche, cuando me acuesto, encuentro mi cama ms nueva, ms reluciente, como si estuviera recin trada de la ciudad.

JUAN T misma reconoces que llevo razn al quejarme. Que tengo motivos para estar alerta!

YERMA Alerta de qu? En nada te ofendo. Vivo sumisa a ti, y lo que sufro lo guardo pegado a mis carnes. Y cada da que pase ser peor. Vamos a callarnos. Yo sabr llevar mi cruz como mejor pueda, pero no me preguntes nada. Si pudiera de pronto volverme vieja y tuviera la boca como una flor machacada, te podra sonrer y conllevar la vida contigo. Ahora, ahora, djame con mis clavos.

JUAN Hablas de una manera que yo no te entiendo. No te privo de nada. Mando a los pueblos vecinos por las cosas que te gustan. Yo tengo mis defectos, pero quiero tener paz y sosiego contigo. Quiero dormir fuera y pensar que t duermes tambin.

YERMA Pero yo no duermo, yo no puedo dormir.

JUAN Es que te falta algo? Dime. (Pausa.) Contesta!

YERMA (Con intencin y mirando fijamente al marido.) S, me falta. (Pausa.)

JUAN Siempre lo mismo. Hace ya ms de cinco aos. Yo casi lo estoy olvidando.

YERMA Pero yo no soy t. Los hombres tienen otra vida: los ganados, los rboles, las conversaciones; y las mujeres no tenemos ms que esta de la cra y el cuido de la cra.

JUAN Todo el mundo no es igual. Por qu no te traes un hijo de tu hermano? Yo no me opongo.

YERMA No quiero cuidar hijos de otros. Me figuro que se me van a helar los brazos de tenerlos.

JUAN Con este achaque vives alocada, sin pensar en lo que debas, y te empeas en meter la cabeza por una roca.

YERMA Roca que es una infamia que sea roca, porque deba ser un canasto de flores y agua dulce.

JUAN Estando a tu lado no se siente ms que inquietud, desasosiego. En ltimo caso debes resignarte.

YERMA Yo he venido a estas cuatro paredes para no resignarme. Cuando tenga la cabeza atada con un pauelo para que no se me abra la boca, y las manos bien amarradas dentro del atad, en esa hora me habr resignado.

JUAN Entonces, qu quieres hacer?

YERMA Quiero beber agua y no hay vaso ni agua; quiero subir al monte y no tengo pies; quiero bordar mis enaguas y no encuentro los hilos.

JUAN Lo que pasa es que no eres una mujer verdadera y buscas la ruina de un hombre sin voluntad.

YERMA Yo no s quin soy. Djame andar y desahogarme. En nada te he faltado.

JUAN No me gusta que la gente me seale. Por eso quiero ver cerrada esa puerta y cada persona en su casa.

(Sale la Cuada 1 lentamente y se acerca a una alacena.)

YERMA Hablar con la gente no es pecado.

JUAN Pero puede parecerlo.

(Sale la otra hermana y se dirige a los cntaros, en los cuales llena una jarra.)

JUAN(Bajando la voz.) Yo no tengo fuerzas para estas cosas. Cuando te den conversacin, cierras la boca y piensas que eres una mujer casada.

YERMA (Con asombro.) Casada!

JUAN Y que las familias tienen honra y la honra es una carga que se lleva entre todos. (Sale la hermana con la jarra, lentamente.) Pero que est oscura y dbil en los mismos caos de la sangre. (Sale la otra hermana con una fuente, de modo casi procesional. Pausa.) Perdname. (Yerma mira a su marido; ste levanta la cabeza y se tropieza con la mirada.) Aunque me miras de un modo que no deba decirte perdname, sino obligarte, encerrarte, porque para eso soy el marido.

(Aparecen las dos hermanas en la puerta.)

YERMA Te ruego que no hables. Deja quieta la cuestin. (Pausa)

JUAN Vamos a comer. (Entran las hermanas. Pausa.) Me has odo?

YERMA (Dulce.) Come t con tus hermanas. Yo no tengo hambre todava.

JUAN Lo que quieras. (Entra.)

YERMA (Como soando.)

Ay, qu prado de pena!
Ay, qu puerta cerrada a la hermosura!,
que pido un hijo que sufrir y el aire
me ofrece dalias de dormida luna.
Estos dos manantiales que yo tengo
de leche tibia, son en la espesura
de mi carne, dos pulsos de caballo,
que hacen latir la rama de mi angustia.
Ay, pechos ciegos bajo mi vestido!
Ay, palomas sin ojos ni blancura!
Ay, qu dolor de sangre prisionera
me est clavando avispas en la nuca!
Pero t has de venir, amor, mi nio,
porque el agua da sal, la tierra fruta,
y nuestro vientre guarda tiernos hijos
como la nube lleva dulce lluvia.

(Mira hacia la puerta)

Mara! Por qu pasas tan deprisa por mi puerta?

MARA (Entra con un nio en brazos.) Cuando voy con el nio, lo hago... Como siempre lloras!...

YERMA Tienes razn. (Coge al nio y se sienta.)

MARA Me da tristeza que tengas envidia.

YERMA No es envidia lo que tengo; es pobreza.

MARA No te quejes.

YERMA Cmo no me voy a quejar cuando te veo a ti y a las otras mujeres llenas por dentro de flores, y vindome yo intil en medio de tanta hermosura!

MARA Pero tienes otras cosas. Si me oyeras, podras ser feliz.

YERMA La mujer del campo que no da hijos es intil como un manojo de espinos y hasta mala!, a pesar de que yo sea de este desecho dejado de la mano de Dios.

( Mara hace un gesto como para tomar al nio.)

YERMA Tmalo; contigo est ms a gusto. Yo no debo tener manos de madre.

MARA Por qu me dices eso?

YERMA (Se levanta.) Porque estoy harta, porque estoy harta de tenerlas y no poderlas usar en cosa propia. Que estoy ofendida, ofendida y rebajada hasta lo ltimo, viendo que los trigos apuntan, que las fuentes no cesan de dar agua, y que paren las ovejas cientos de corderos, y las perras, y que parece que todo el campo puesto de pie me ensea sus cras tiernas, adormiladas, mientras yo siento dos golpes de martillo aqu, en lugar de la boca de mi nio.

MARA No me gusta lo que dices.

YERMA Las mujeres, cuando tenis hijos, no podis pensar en las que no los tenemos. Os quedis frescas, ignorantes, como el que nada en agua dulce no tiene idea de la sed.

MARA No te quiero decir lo que te digo siempre.

YERMA Cada vez tengo ms deseos y menos esperanzas.

MARA Mala cosa.

YERMA Acabar creyendo que yo misma soy mi hijo. Muchas noches bajo yo a echar la comida a los bueyes, que antes no lo haca, porque ninguna mujer lo hace, y cuando paso por lo oscuro del cobertizo mis pasos me suenan a pasos de hombre.

MARA Cada criatura tiene su razn.

YERMA A pesar de todo, sigue querindome. Ya ves cmo vivo!

MARA Y tus cuadas?

YERMA Muerta me vea y sin mortaja, si alguna vez les dirijo la conversacin.

MARA Y tu marido?

YERMA Son tres contra m.

MARA Qu piensan?

YERMA Figuraciones. De gente que no tiene la conciencia tranquila. Creen que me puede gustar otro hombre y no saben que, aunque me gustara, lo primero de mi casta es la honradez. Son piedras delante de m. Pero ellos no saben que yo, si quiero, puedo ser agua de arroyo que las lleve.

(Una hermana entra y sale llevando un pan.)

MARA De todas maneras, creo que tu marido te sigue queriendo.

YERMA Mi marido me da pan y casa.

MARA Qu trabajos ests pasando, qu trabajos, pero acurdate de las llagas de Nuestro Seor! (Estn en la puerta.)

YERMA (Mirando al nio.) Ya ha despertado.

MARA Dentro de poco empezar a cantar.

YERMA Los mismos ojos que t, lo sabas? Los has visto? (Llorando.) Tiene los mismos ojos que t!

(Yerma empuja suavemente a Mara y sta sale silenciosa. Yerma se dirige a la puerta por donde entr su marido.)

MUCHACHA 2 Chisss!

YERMA (Volvindose.) Qu?

MUCHACHA 2 Esper a que saliera. Mi madre te est aguardando.

YERMA Est sola?

MUCHACHA 2 Con dos vecinas.

YERMA Dile que espere un poco.

MUCHACHA 2 Pero vas a ir? No te da miedo?

YERMA Voy a ir.

MUCHACHA 2 All t!

YERMA Que me esperen aunque sea tarde! (Entra Vctor.)

VCTOR Est Juan?

YERMA S.

MUCHACHA 2 (Cmplice.) Entonces, luego, yo traer la blusa.

YERMA Cuando quieras. (Sale la muchacha.) Sintate.

VCTOR Estoy bien as.

YERMA (Llamando al marido.) Juan!

VCTOR Vengo a despedirme. (Se estremece ligeramente, pero vuelve a su serenidad.)

YERMATe vas con tus hermanos?

VCTOR As lo quiere mi padre.

YERMA Ya debe estar viejo.

VCTOR S, muy viejo. (Pausa.)

YERMA Haces bien en cambiar de campos.

VCTOR Todos los campos son iguales.

YERMA No. Yo me ira muy lejos.

VCTOR Es todo lo mismo. Las mismas ovejas tienen la misma lana.

YERMA Para los hombres, s, pero las mujeres somos otra cosa. Nunca o decir a un hombre comiendo: Qu buena son estas manzanas! Vais a lo vuestro sin reparar en las delicadezas. De m s decir que he aborrecido el agua de estos pozos.

VCTOR Puede ser. (La escena est en una suave penumbra.)

YERMA Vctor.

VCTOR Dime.

YERMA Por qu te vas? Aqu las gentes te quieren.

VCTOR Yo me port bien. (Pausa.)

YERMA Te portaste bien. Siendo zagaln me llevaste una vez en brazos; no recuerdas? Nunca se sabe lo que va a pasar.

VCTOR Todo cambia.

YERMA Algunas cosas no cambian. Hay cosas encerradas detrs de los muros que no pueden cambiar porque nadie las oye.

VCTOR As es.

(Aparece la Hermana 2 y se dirige lentamente hacia la puerta, donde se queda fija, iluminada por la ltima luz de la tarde.)

YERMA Pero que si salieran de pronto y gritaran, llenaran el mundo.

VCTOR No se adelantara nada. La acequia por su sitio, el rebao en el redil, la luna en el cielo y el hombre con su arado.

YERMA Qu pena ms grande no poder sentir las enseanzas de los viejos! (Se oye el sonido largo y melanclico de las caracolas de los pastores.)

VCTOR Los rebaos.

JUAN (Sale.) Vas ya de camino?

VCTOR Y quiero pasar el puerto antes del amanecer.

JUAN Llevas alguna queja de m?

VCTOR No. Fuiste buen pagador.

JUAN (A Yerma.) Le compr los rebaos.

YERMA S?

VCTOR . (A Yerma) Tuyos son.

YERMA No lo saba.

JUAN (Satisfecho.) As es.

VCTOR Tu marido ha de ver su hacienda colmada.

YERMA El fruto viene a las manos del trabajador que lo busca. (La hermana que est en la puerta entra dentro.)

JUAN Ya no tenemos sitio donde meter tantas ovejas.

YERMA (Sombra.) La tierra es grande. (Pausa.)

JUAN Iremos juntos hasta el arroyo.

VCTOR Deseo la mayor felicidad para esta casa. (Le da la mano a Yerma)

YERMA Dios te oiga! Salud!

( Vctor le da salida y, a un movimiento imperceptible de Yerma, se vuelve.)

VCTOR Decas algo?

YERMA (Dramtica.) Salud dije.

VCTOR Gracias. (Salen. Yerma queda angustiada mirndose la mano que ha dado a Vctor. Yerma se dirige rpidamente hacia la izquierda y toma un mantn.)

MUCHACHA 2 Vamos. (En silencio, tapndole la cabeza.)

YERMA Vamos. (Salen sigilosamente.)

(La escena est casi a oscuras. Sale la Hermana Primera con un veln que no debe dar al teatro luz ninguna, sino la natural que lleva. Se dirige al fin de la escena buscando a Yerma. Suenan los caracoles de los rebaos.)

CUADA 1 (En voz baja.) Yerma!

(Sale la Hermana Segunda, se miran las dos y se dirige a la puerta.)

CUADA 2 (Ms alto.) Yerma!

CUADA 1 (Dirigindose a la puerta tambin y con una imperiosa voz.) Yerma!

(Se oyen las caracolas y los cuernos de lo pastores. La escena est oscursima.)



TELN.



FEDERICO GARCA LORCA


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