☰ men
 
palabra virtual

Las cuatro estaciones de Eliseo Diego    
    Editora del videograma:    
    T.V. de Amrica Latina        
por Eliseo Diego    

    Este poema forma parte del acervo de la audiovideoteca
    de Palabra Virtual

En el medio mismo del da


1

En medio de una rugiente avalancha de luz est mi padre.
La luz arranca destellos, no, de saltos de furiosa nieve
a la pequea escalinata que mi padre dise
desde un humilde orgullo, y vuelan
en astillas de luz los troncos de las palmas.
Cmo sus ropas arden en blanqusimas ascuas
quele abrasan la cara traspasndola y fundindose
al fuego de una felicidad que es tanto, tanto
ms que la consumacin de su proyecto, ms
que su fiera estatura iluminada.


2

Son las once del calor, las once en punto de la vida.
Seguramente que mi padre sabe hasta olvidarlo
qu habr para el almuerzo, qu har el lunes, de dnde
vino hace un momento y adnde ir a la tarde. Ahora
simplemente comenta con alguien que se oculta
fuera del vrtice de luz perdido en la penumbra
que ya, despacio, comienza a corroer
las cndidas orillas de la piedra. Su voz
la de este oculto es un rumor oscuro, vago
como un balbuceo de aguas tambin ocultas o el murmullo
de miradas de insectos entre la noche vida.


3

Por fin las cosas comienzan a desmoronarse. Ms all
de la columnilla de fuego transparente que es mi padre,
los herrajes del Peerless, serensimo la mquina
ms slida y voraz del ao veinte voltean por los aires
como un puado de arena que uno esparce. Y se hunden juntos
los honestos pajillos, el dril blanco, los malletes
del juego de jardn y las divertidsimas cubiertas
que fueron la sal del mundo. Copos de sombra blanda cayendo
por entre la otra sombra irremediable.


4

Recubierto de copos de ceniza, respirndola,
tosiendo los finsimos, volanderos andamios de aquel ao
y atragantndome con la pelusa de la mquina, me enterco preguntndome
qu rayos almorzamos a las once. Adnde fuimos. Seguramente
que mi padre lo sabe, me digo por consuelo, pero l
girando en medio de la locura de la luz como un ngel o un derviche
no puede ya escuchar, no escucha ya sino la msica
del riente diluvio de su dicha.


De: A mi padre en su honor. Antologa

Editorial Planteta



ELISEO DIEGO






regresar