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A Juan Ramón Jiménez

XI

Tienes, joven amigo, ceida la coraza
para empezar, valiente, la divina pelea?
Has visto si resiste el metal de tu idea
la furia del mandoble y el peso de la maza?

Te sientes con la sangre de la celeste raza
que vida con los nmeros pitagricos crea?
Y, como el fuerte Herakles al len de Nemea,
a los sangrientos tigres del mal daras caza?

Te enternece el azul de una noche tranquila?
Escuchas pensativo el sonar de la esquila
cuando el Angelus dice el alma de la tarde?...

Tu corazn las voces ocultas interpreta?
Sigue, entonces, tu rumbo de amor. Eres poeta.
La belleza te cubra de luz y Dios te guarde.


RUBÉN DARÍO




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