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Cuarteto de Pompeya

I

Nos desnudamos tanto
hasta perder el sexo
debajo de la cama,

nos desnudamos tanto
que las moscas juraban
que habamos muerto.

Te desnud por dentro,
te desquici tan hondo
que se extravi mi orgasmo.

Nos desnudamos tanto
que olamos a quemado,
que cien veces la lava
volvi para escondernos.


II

Me hiciste tanto dao
con tu boca, tus dedos,
me hacas saltar tan alto

que yo era tu estandarte
aunque no hubiera viento.
Me desnudaste tanto

que pronuncie mi nombre
y me doli la lengua,
los aos me dolieron.

Nos desnudamos tanto
que los dioses temblaron,
que cien veces mandaron
las lavas a escondernos.


III

Te frotabas tan rpido
los senos que dos veces
ca en sus remolinos,

movas el culo lento,
en alto, para arrearme
a su negra emboscada,

su medioda perenne.
Abras tanto su historia,
gritaba su naufragio...

Nos denudamos tanto
que nonos conocamos,
que los dioses mandaron
la lava a reinventarnos.


IV

Te desment de cabo
a rabo devolvindote
a tus primeros actos,

te escudri profundo
hasta escuchar la historia
amarga de tu cuerpo,

pues slo el amor sabe
cmo llegar tan hondo
sin molestar la sangre.

Esa noche la lava
mud si paisaje en piedra.
T y yo fuimos lo nico
que se muri de veras.


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En Pompeya, entre otros cuerpos petrificados
por las lavas y cenizas de la erupcin del
Vesubio (ao 79), se conservan los de un
hombre y una mujer en el acto amoroso.




Seleccin: Eduardo Miln y Ernesto Lumbreras


FABIO MORÁBITO




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