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Escribir tiene espíritu de nada

          Escribir tiene espíritu de nada.
Hay que revolotear en el abismo
y cortarse las alas que uno mismo
tiende sobre su sombra alucinada.

          Y caer desde nunca, desde cada
vértice en el perfecto mecanismo
del azar que celebra en su mutismo
la creación, esa fábula encarnada.

          Y yacer en las márgenes del sueño
donde la realidad es un pequeño
pez que burla las redes de la aurora

          y revuelve las aguas del pasado
donde Dios se contempla ensimismado
y padece la luz que nos devora.



Selección: Eduardo Milán y Ernesto Lumbreras


ORLANDO GONZÁLEZ ESTEVA




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