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Para qué

Para qu?



El intenso azul del cielo, cual turquesa en agona,
palidece lentamente, y el occiduo sol esta
de oro y cobre las hirsutas cabelleras del cocal.
Con destellos sonrosados reverbera la montaa,
en fulgor incandescente el distante mar se baa,
y se tie el horizonte de carmn y de coral.

En el gris del ter claro, reflejando en su alba frente
los postreros resplandores que despide el Occidente,
la redonda luna sube entre copos de algodn.
Impalpables muselinas del crepsculo violeta
flotan suaves, embrumando el color y la silueta,
sobre el llano y el camino, la arboleda y el pen.

Silba el grillo, la cigarra le contesta, el gallo canta,
a intervalos ladra el perro, y la brisa se levanta
murmurando entre la hierba, sollozando en el caar.
Se satura el fresco ambiente de caricias perfumadas,
estridula el arroyuelo de minsculas cascadas,
y de blancos aleteos se circunda el palomar.

Y la noche abre sus alas diamantinas en el cielo....
Blandas quejas de las auras, cuchicheos del riachuelo,
voz del grillo, gorgoritos de cristal del surtidor,
mil acentos y mil ecos, ya lejanos, ya vecinos,
prolongados breves, sordos, estridentes, argentinos,
se confunden en un slo gran susurro arrullador.

Oh! de todo y todos lejos, bajo estrellas titilantes,
inconsciente contemplando las lucirnagas errantes,
extinguirme dulcemente sin pensar en que viv!
Convertirme en leve sombra que a la sombra se mezclara,
deshacerme en un suspiro que la brisa me llevara,
y en la inmensa noche quieta sepultar mi frenes!

Mas a qu implorar refugio del recndito aislamiento,
si doquiera que se esconda mi rebelde pensamiento,
mis anhelos, insaciados enemigos, siempre van?
En la calma de las cosas para qu buscar mi calma,
cuando ruge la tormenta en el fondo de mi alma,
y es en m donde rebrama desatado el huracn?

Y en la paz adormecida de la noche rumorosa
en la voz de mi tristeza ms profunda y dolorosa,
ms amargo el sentimiento de la dicha que no fu;
y a la luz de las estrellas, faz a faz con lo infinito,
mi sendero me parece ms difcil,
y repito con mayor desesperanza el estril, para qu?


MARÍA CRUZ




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