☰ menú
 


Un poema

Soñaba en ese entonces en forjar un poema,
de arte nervioso y nuevo obra audaz y suprema,
escogí entre un asunto grotesco y otro trágico
llamé a todos los ritmos con un conjuro mágico
y los ritmos indóciles vinieron acercándose,
juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose;
ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves,
unos cual choque de armas, otros cual cantos de aves.

De Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte
de metros y de formas se presentó la corte.
Tascando frenos áureos bajo las riendas frágiles
cruzaron los tercetos, como corceles ágiles;
abriéndose ancho paso por entre aquella grey
vestido de oro y púrpura llegó el soneto rey,
y allí cantaron todos... Entre la algarabía,
me fascinó el espíritu, por su coquetería,
alguna estrofa aguda que excitó mi deseo,
con el retintín claro de su campanilleo.

Y la escogí entre todas... Por regalo nupcial
le di unas rimas ricas, de plata y de cristal.
En ella conté un cuento, que huyendo lo servil,
tomó un carácter trágico, fantástico y sutil:
era la historia triste, desprestigiada y cierta
de una mujer hermosa, idolatrada y muerta;
y para que sintieran la amargura, exprofeso,
junté sílabas dulces como el sabor de un beso;
bordé las frases de oro, les di música extraña
como de mandolinas que un laúd acompaña;
dejé en una luz vaga las hondas lejanías,
llenas de nieblas húmedas y de melancolías;
y por el fondo oscuro, como en mundana fiesta,
cruzan ágiles máscaras al compás de la orquesta,
envueltas en palabras que ocultan como un velo,
y con caretas negras de raso y terciopelo;
cruzar hice en el fondo las vagas sugestiones
de sentimientos místicos y humanas tentaciones...

Complacido en mis versos, con orgullo de artista,
les di olor de heliotropos y color de amatista...
Le mostré mi poema a un crítico estupendo...
Y lo leyó seis veces y me dijo... "¡No entiendo!"



Selección: Guido Ferrer

JOSÉ ASUNCIÓN SILVA

hits

1,801,219 lecturas del poema




regresar