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Palabras privadas (II)

Para el amor altivo la condena
de un alto dolor.
Para el amor
que se enfrenta a la muerte,
iluminando la tiniebla con fuegos de artificio,
para ese amor la herida
de las crepusculares sombras.

Para el amor que ignora la sustancia
funeral de la rosa , turbio aroma de un da;
que desconoce destruccin y nada sabe
del peso oscuro que en el alma dejan
los aos, que van huyendo
como lobos heridos por un bosque de niebla.

Para el amor altivo ya sabis: ese fuego
de llamaradas lentas donde arde
como una estrella enferma el corazn.

Para el altivo amor nunca hay olvido:
su dardo est clavado
en el centro sombro de la vida.


FELIPE BENÍTEZ REYES




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