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Podemos vivir sin el pajarito mandón

En el centro de la hostia una pestaa,
esto afecta al sacerdote, pero no, en realidad
nunca pareci ms blanca, como el vello
de un vientre lo empurece en designio.

Manchas de pantera el tiempo corre
con batallas, cismas , y la cicatriz
de Run: As se lo distingue
de la tapioca eterna, esa perfecta sopa de estrellitas,

cada cosa en su lugar y un lugar
para nada, el Seor como un rbol
desparramando el exacto nmero de hojas
y la semana tiene siete das
justos, quin lo discute.

Yo. Por eso
qudate en la hostia, pestaita,
obliga al monaguillo a darse vuelta
ponte como un gran viento entre la misa.

(Esto es un hombre: las fogatas que alzamos
triangulando la noche,
hacindola de nuevo, aunque no dure.)





De: Algunos pameos y otros prosemas (La vuelta al da en ochenta mundos)
Coleccin a cargo de Ana Mara Moix


JULIO CORTÁZAR




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