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Sueñe sin miedo, amigo

Poco le quedara al corazn si le quitramos su pobre
noche manual en la que juega a tener casa,
comida, agua caliente,
y cine los domingos.
Hay que dejarle la huertita donde cultiva legumbres;
ya le quitamos los ngeles, esas pinturas doradas,
y la mayora de los libros que le gustaron,
y la satisfaccin de las creencias.
Le cortamos el pelo del llanto,
las uas del banquete, las pestaas del sueo,
lo hicimos duro, bien criollo,
y no lo comer ni el gato
ni vendrn a buscarlo entre oraciones
las seoritas de la Accin Catlica.
As es noms: sus duelos
no se despiden por tarjeta,
lo hicimos a imagen de su da y l lo sabe.

Todo est bien, pero dejarle un poco
de eso que sobra cuando nos atamos
los zapatos lustrados de cada da;
una placita con estrellas, lpices de colores,
y ese gusto en bajarse a contemplar un sapo o un pastito
por nada, por el gusto,

a la hora exacta en que Hiroshima
o el gobierno de Bonn o la ofensiva
Viet Mihn Viet Nam.







(DE: Algunos pameos y otros prosemas
Coleccin dirigida por Ana Mara Moix
Seleccin: Ana Becciu)


JULIO CORTÁZAR




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