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El antiguo jardín

Quedó abrazada al muro, amante, la glicina,
y grávido de frutos de oro, el limonero;
la cola de tijera mostró una golondrina
y el gorrión revolando, de píos mensajero.

Debajo de los árboles era la hierba fina
que peinara –amoroso, a diario– el jardinero;
la estrella federal sangraba en cada esquina
y, cual si fuera única, en su patita, el tero.

Así pasó el jardín de mis juegos de otrora
–paraíso de sueños, tierra de fantasía–
para que la nostalgia lo añore tanto ahora.
Aunque la vida mata, de a poco, acaso, es cierto
y queremos volver a la simple alegría
de un jardín, unas flores, un vergel o algún huerto.


De: No me llames poeta (2001)

Selección: Juan Carlos Fustinoni

MARILINA RÉBORA

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