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Madrugada

No duerme la ciudad. Más bien se muere.
Se muere gris, helada
torva y seca.

Se desangra sin sangre
ya ni llanto nos queda
ni palabras.

Se muere la ciudad ya sin asombros
hondo aullido de espanto
interminable.



De: Un sol otras mañanas

ROLANDO FAGET

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