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Destrucción de la mañana (del 7 al 10)

7
Es la angustia, la angustia de existir.
La angustia de pensar todos, cada uno,
que en torno hay enemigos slo y fuera
del alcance de nuestras manos todo.

Es una muda angustia la que fluye
inagotable sobre las aceras.
La que entra, desbordndose, en las casas
e inunda los hogares de silencio

8

Entro en un cine. Al fondo, la pantalla
ilumina los sueos de la gente.
Uno se asla en hroe unos minutos.

Uno vive en la vida que desea.
Uno vive en azares, en amores,
aventuras... Y vence todo obstculo.
Qu agradable es vivir de esa manera.

Los personajes logran triunfo, amor...
Todo resulta fcil y sencillo.
Conmigo nada fue de esa manera.


9

Miro a mi alrededor. De la penumbra
surgen enamorados que se besan.
Otros siguen el film atentamente.

Ser, quiz, el amor lo que han logrado?
O slo una muchacha a quien besar
como las que yo llevo algunas veces?

Seguro que hay amor. Como el del cine,
como aquel que palpita entre los libros
o el que uno se imagina estando a solas.

Mas yo no tuve suerte. O persistencia.
No s de un gran amor. S de pequeos.
nicamente rozo nuestras nimias.

Breves, menudos cielos para el tacto,
los sentidos. Tristeza que da al alma
diminuto dolor. Amor pequeo.

Slo un amor minsculo y no obstante
me creo tan capaz de un amor grande,
de ese amor que aparece en libros, cine...


10

No es posible que no haya una mujer
igual que mi arquetipo. En las ciudades
circulan por millares, por millones.

Y mi nica estar entre todas ellas.
No es que sea un iluso. Lo que ocurre
es que no di con ella todava.

An no la descubr. Y el tiempo corre
remolcando mi vida. No se espera
a que acuda hasta m la que pretendo.

Y esa presura implica ms conflictos.
Veo emplazar barreras y abrir fosos
en llanos que estimaba inalterables.



(De: Destruccin de la maana)

Seleccin : David Romero


JOSÉ MARÍA FONOLLOSA




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