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Alucinantes muros

Entre mi padre y yo est la guerra,
aunque a veces las balas sean este silencio,
un silencio que hiere
y levanta arrecifes con dragones,
mentiras herrumbrosas, alucinantes muros.

Cuando mis armas eran la inocencia,
ao tras ao fui
enumerando su demonios
hasta armarle una cruz para cada arponazo.

Ahora que la inocencia es un remo invisible,
descubro en m demonios de mi padre
y la guerra renace como un lobo
que ha visto entre sus uas
dos sables siempre grises condenados a muerte.



De: La vasta lejana

Seleccionado por el autor


AGUSTÍN LABRADA AGUILERA




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