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La gatomaquia (6)
de Flix Lope de Vega


    Editora del fonograma:
    Entre Voces

en la voz de Jos Luis Ibez    


La gatomaquia (6)



SILVA VI


Cuando el soberbio brbaro gallardo
llamado Rodamonte,
porque rod de un monte,
supo que le llevaba Mandricardo
la bella Doralice,
como Arosto dice,
a diez y seis de agosto
que fue muy puntual el Ariosto,
cuenta que dijo cosas tan extraas
que movieran de un bronce las entraas,
prometiendo arrogante
no ver toros jams ni jugar caas,
aunque se lo manden Agramante,
Rugero y Sacripante,
ni comer a manteles,
ni correr sin pretal de cascabeles,
ni pagar, ni escuchar a quien debiese,
porque ms el enojo encareciese,
ni dar a censo, ni tomar mohatra,
ni pintar con el spid a Cleopatra.
Y lo mismo deca, cuando el rapto
de Elena fementida,
el griego rey Atrida
contra el pastor para traiciones apto,
que dio en el monte Ida
en favor de Acidalia la sentencia;
que hay muchas de la Vera de Plasencia,
que vienen ms tempranas,
si las hacen los ojos
de juveniles brbaros antojos;
que an no repara en canas
esto que todos llaman apetito,
y ms donde no tienen por delito
que la santa verdad corrompa el premio.
Mas todo este proemio
quiere decir, en suma,
aunque era campo de extender la pluma
lo que el valiente Micifuf, oyendo
el suceso estupendo
del robo de su esposa,
(Elena de las gatas)
dijo con voz furiosa
cuando galn vena a desposarse,
tan imposible ya de remediarse.
De las tremantes ratas
fugitivo escuadrn con pies ligeros
temeroso ocup los agujeros,
y arrojando la gorra,
que fue de un ministril de Calahorra,
hizo temblar la tierra,
a fuego y sangre prometiendo guerra.
Ferrato ya perdida la esperanza,
mesndose las barbas y cabellos
blancos, que nunca blancos fueron bellos,
culpaba su tardanza,
porque las dilaciones
pierden las ocasiones,
porque en la calva tienen un copete
que slo se le coge el que acomete,
porque aguardar a que la espalda vuelva
es seguir un venado por la selva;
que alcanzarle no fuera maravilla
quien le fuera siguiendo por la villa.
Micifuf la tardanza disculpaba
con que lejos viva
al zapatero que esperando estaba
oh, cuntos males causa un zapatero!;
y que despus calzarle no poda,
aunque los dientes remitiesen al cuero,
las botas justas que con calza larga
era la gala entonces, que por fresco
dicen autores que mat al griguiesco
por quitar la opresin de tanta carga.
Oh, quin para olvidar melancolas
de las que no se acaban con los das,
un gato entonces viera
con bota y calza entera!
Pero dnde me llevan nieras,
que en Italia se llaman bagatelas,
ingiriendo novelas
en tan funestos casos
ms dignos de Marinos y de Tasos
(que de Helicona son solos y soles)
que de mis versos rudos espaoles?
Lloraba Micifuf, lloraba fuego,
que fuego lloran siempre los amantes,
arrojando los guantes,
a quien los cultos llaman quirotecas
oh bien hayan Illescas y Vallecas!,
sin admitir un punto de sosiego,
como en Pars el moro, en Troya el griego.
No suele de otra suerte pasearse
quien tiene algn extrao desconcierto
sin que pueda apartarse
del negocio que trata,
plido el rostro de sudor cubierto,
como ya por su honor, ya por su gata,
inquieto Micifuf se condola
por dilatar de la venganza el da.

En tanto, pues, que amigos y parientes
consultaban el modo
cmo acabar del todo
agravios tan infames y insolentes
Marramaquiz estaba
solicitando el pecho
de Zapaquilda, de diamantes hecho,
que en la bella prisin de perlas lloraba,
a guisa de la Aurora,
que parece ms bella cuando llora;
que la mujer hermosa,
cuando baa la rosa
de las mejillas con tierno llanto,
aumenta la hermosura,
si no da voces y en el llanto dura.
Marramaquiz, en tanto,
produciendo concetos
de su locura efetos,
ya en , ya en poesa,
desvelado la noche y triste da,
se alambica el msero celebro.
No deja requiebro
que no imitase, tierno, a los orates,
que el mundo amantes llama,
y de la tierna dama
amores y carios;
hasta los disparates
que les dicen las amas a los nios
cuando los dan el pecho las maanas
con intrnseco
amor, diciendo ufanas:
mi rey, mi amor, mi duque, mi regalo,
mi Gonzalo, mas esto solamente
si se llama Gonzalo,
porque fuera requiebro impertinente
si se llamara Pedro, Juan o Hernando;
que convienen las flores con los frutos,
y a las cosas tambin sus atributos.
Estaba el sol apenas matizando
las plumas de las alas de los vientos,
dando a los dos primeros elementos
esmeraldas al uno, al otro plata,
cuando sala por su amada gata
al soto de Luzn el triste amante,
sin respetar el arcabuz tronante,
a buscar el gazapo entre las venas
de la tierra, que apenas
salir al campo osaba,
y de una manotada le pescaba.
No haba pez ni pieza
de vaca en la cocina,
que en volviendo Marina
a buscar otra cosa, la cabeza,
no caminase ya por los tejados
para el dueo crel de sus cuidados,
tan ligero y veloz, tan atrevido,
que no paraba, sin hacer rido,
hasta sacar la carne de la olla,
del asador la polla,
aunque sacase, por estar ardiendo,
o pelada la mano, o con ampolla,
fuf, fuf diciendo.
Oh, amor! Oh cuantas veces
de la misma sartn sac los peces
sin cuchares de hierro ni de plata!
Y la crel, a ms amor ms gata.
Es posible deca
con lastimosas quejas,
oh, ms dura que mrmol a mis quejas
(porque el gato las glogas saba)
y al amoroso fuego que me enciende
ms helada que nieve, Galatea!,
que de mi fuego el hielo te defiende
dse pecho crel, que me desea
la muerte, que antes sea
la de tu Adonis, Micifuf cobarde,
que gozars, crel, o nunca, o tarde,
que no te duelen tantas penas mas,
ni el verte tantos das
cautiva en esta torre,
que ni te viene a ver, ni te socorre,
que para aborrecerle te bastaba?
Micilda me buscaba,
Micilda me quera;
por ti la aborreca,
siendo gata de bien, siendo estimada
por honesta doncella y retirada
de amigas de papeles y paseos,
que clandestinos trazan himeneos.
Qu no dej por ti, que te has casado
con un gato afrentado? Que si fuera
afrenta entre los hombres el ser gato
que la costumbre toda ley altera,
slo ste fuera gato, por ingrato.
No te canses la gata responda
con ojos zurdos de Nern romano,
Marramaquiz tirano,
que siendo como es justa mi porfa
ni he de temer tus daos,
ni me podrs vencer con tus engaos.
Qu obstinacin, qu furia
te obliga, Zapaquilda, a tanta injuria?
Mira que la nobleza
de tu celoso amante,
siendo tan arrogante,
a su misma cruel natraleza
se rebela, tenindote respeto,
aadiendo al ser noble el ser discreto.
Este apostrofe ha sido
justamente advertido
a la gata crel, desamorada,
por lo que a los retricos agrada,
que adornan la oracin con voces puras,
y sacan un retablo de figuras;
que cuanto a m, jams me atravesara
con gente de uas y de mala cara.
Ya Micifuf en casa de Ferrato
juntaba deudos, procuraba amigos,
de su dolor testigos,
acusando el crel, brbaro trato
del comn enemigo, que este nombre
como al turco le daba;
y porque ms de su maldad se asombre,
el robo de su esposa exageraba,
que cada cual en su dolor y pena
hasta una gata puede hacer Elena.
Estando, pues, sentados en secreto
en el zaquizam de su posada,
dijo a la noble junta lastimada,
con triste voz, de su desdicha efeto:
Aquel justo conceto
que de vuestro valor tengo formado
me excusa de retricos ambages,
amigos y parientes,
si estuvistes presentes
a la dura ocasin de mi cuidado,
de que tan tarde me avisaron pajes;
que siempre llegan tarde los avisos
a los que son, para su bien, remisos.
Con qu podr moveros?
Con qu podr obligaros?
O qu podr deciros
que pueda enterneceros,
que pueda provocaros,
si no son los suspiros,
medias voces del alma,
cuando con el dolor la lengua calma?
Este, que aqu no explico,
est diciendo el plido semblante
lo que con muda lengua significo,
pues cuando ms la encumbre y adelante
ms corto he de quedar; que los enojos
remiten la retrica a los ojos;
que la mucha tristeza, muchas veces
el Demstenes fue de la elocuencia,
y ms donde son sabios los jeces,
que excusan de captar benevolencia,
pues no pudiera en Grecia, en su Liceo,
ver ms doctrina que en vosotros veo.
Todos Platones sois, todos Catones:
ms podr la razn que las razones.
Yo vine provocado de la fama
a ver de Zapaquilda la hermosura,
por alta mar, del hado conducido,
donde mis ojos encendi su llama,
fuego de fnix, que a los siglos dura
opuestos a la muerte y al olvido.
Si fui favorecido,
si agradeci mi amor y pensamiento,
bien lo dice el tratado casamiento,
pues que nos veis con la ocasin perdida,
ella sin libertad y yo sin vida.
Corts la quise sin violencia alguna,
que nunca fue violenta la fortuna.
Cuando pag mi amor, yo no saba,
como quien era gato forastero.
que este tirano a Zapaquilda amaba;
con esto la primera luz del da
y con ella su cndido lucero
en mis ojos brillaba
primero que en las flores,
a su ventana repitiendo amores.
All tambin en su primera estrella
la noche me buscaba divertido,
adorando las tejas,
de sus balcones rejas
y dulce elevacin de mi sentido,
hasta que hablar con ella,
envidioso, traidor y fementido,
me vio, en su celosa,
donde prob mi amor su valenta.
Result la prisin, y es tan villano,
que ha engaado a Micilda,
y dndole su fe, palabra y mano
de que ser su esposo,
siendo cumplirla el acto ms honroso,
cuando me vio casar con Zapaquilda,
en afrenta de todos sus parientes
y amigos, que presentes
estuvieron atnitos al caso,
echando los ms graves por la tierra,
como estaban de boda y no de guerra,
padeciendo mi sol tan triste ocaso,
se la llev con atrevido paso,
celoso el corazn, la vista airada,
hiriendo a quien delante se le puso,
tanto, que con Garraf de una gatada
los botes y redomas descompuso
de un boticario que viva enfrente;
y como de repente
en un perol cayese desde un banco,
todo le revisti de ungento blanco;
verti una melecina
y par medio muerto en la cocina,
en ocasin tan dura,
en ocasin tan triste,
que es mrmol quien las lgrimas resiste.
Mas quiero epitomar mi desventura:
mi esposa me han robado,
sin honra estoy. Aqu, si no fue mengua,
fue el silencio la voz, los ojos lengua
porque la grave pena,
cortando la razn, dejole mudo.

Enterneciose el nclito senado
haciendo propia la desdicha ajena
luego que vio que proseguir no pudo;
y respondi Panzudo,
un gato venerable de persona
aunque pelado de cabeza estaba,
cosa que a muchos buenos acontece;
si bien esto no fue lo que parece
cuando a un amante viene la pelona,
mas golpe que le dio cierta fregona,
que de un menudo que lavar pensaba,
cuando menos atenta le miraba
asido del principio de una tripa,
que a la vista las manos anticipa,
le fue desenvolviendo hasta el tejado,
como cordel de un cabo y otro atado
del ovillo de sebo el laberinto;
Y cada cual de todos participa
deste dolor, como si propio fuera
dijo con el semblante mesurado,
en prudentes palabras desatado.
Con justa causa Micifuf espera
verse favorecido
y vengado tambin del atrevido
que le rob su esposa,
fatal desdicha de mujer hermosa.
Y respondi Tomillo,
propia razn de gato mozalvillo:
Por m ya lo estuviera,
porque con estas uas se la diera.
Pero Zurrn, que le miraba enfrente,
le dijo: Con un gato, el ms valiente
que han visto los tejados de la villa,
mejor es, a la usanza de Castilla,
escribirle un papel de desafo.
No es se el voto mo
Garrullo replic, ni que se intente
venganza de victoria contingente;
que siempre ha estado en varias opiniones
si ha de haber desafo en las traiciones.
Soy de voto que tome el agraviado
un arcabuz, y aguarde
al gato ms valiente o ms cobarde,
castigo de[l] que vive descuidado
sin miedo del que agravia,
y propio efecto de la noche obscura.
Si se pudiera ejecutar segura
fuera venganza sabia
dijo Chapuz valiente
gato de buenas partes;
mas son tantas las artes
dese Marramaquiz, gato insolente,
que no dar ocasin que se ejecute
por mucho que la noche el rostro enlute;
y de mi parecer mejor sera
querellarse del robo y castigalle
por trminos jurdicos y dalle
muerte que corresponda a la osada.
Dirn que es cobarda
Trebejos replic, ni esa querella
est bien al honor de una doncella,
que es poner su defensa en opiniones,
que se averigua mal con las razones
aquello que la causa pone en duda,
que no hay para mujeres lengua muda,
que ha dado el mundo en brbaras querellas
no pudiendo excusar el nacer dellas.
Pleitos aun no son buenos para gatos,
porque es gastar la vida y la paciencia;
no hay que tratar de tratos ni contratos,
ni andar en pruebas, ni esperar sentencia.
Si aquesta injuria ha de quedar vengada,
remtase a la plvora o la espada.
Bien dice respondi Raposo, haciendo
debido acatamiento al gran senado
Trebejos, y no es justo,
aunque se pruebe lo que estis diciendo
y quede a vuestro gusto sentenciado,
que deis al pueblo gusto,
al teatro sacando neciamente
un gato, con capuz y caperuza;
y no menor locura que se intente,
no siendo Micifuf el moro Muza,
tratar de desafos,
con quien sabis que tiene tantos bros.
Perdneme Zurrn, Chapuz perdone,
y aunque la edad le abone
me perdone Panzudo,
si de su parecer mi intento mudo;
que el mo es juntar gente
para tan grave empresa, conveniente,
y formando escuadrones
de caballos y armada infantera
de toda la parienta gatera,
hacer guerra al traidor, cercar la tierra,
y asestndole tiros y caones
batirle la muralla noche y da
hasta saber qu gente le socorre;
porque si el campo Micifuf le corre
y el sustento le quita,
y que deje la plaza necesita,
o en forma de batalla asalta la muralla,
l se dar a partido
o le castigaris siendo vencido.
Sacad banderas, pues, tquense cajas
haciendo las baquetas
los pergaminos rajas;
terciad las picas, disparad cometas,
que as cobr su esposa en Troya el griego,
publicando la guerra a sangre y fuego.
Call Raposo, y luego, del senado
el voto conferido
en la guerra qued determinado,
por ser de todos el mejor partido,
ms justo y ms honroso.
Y dando Micifuf, como era justo,
los brazos y las gracias a Raposo,
brotando humor adusto,
a hacer la leva de la gente parte.
Perdona, Amor que aqu comienza Marte,
y sale Tesifonte
a salpicar de fuego el horizonte;
suspende entre las armas los concetos:
pues das la causa, escucha los efetos.



De: La gatomaquia del Licenciado Tom de Burguillos



FELIX LOPE DE VEGA


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