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Yerma (III)
de Federico Garca Lorca


    Editora del fonograma:
    Oden

en la voz de Nuria Espert, Enrique A. Diosdado y Aurora Bautista    


Yerma (III)



POEMA TRGICO EN TRES ACTOS Y SEIS CUADROS



ACTO TERCERO


CUADRO PRIMERO



(Casa de la Dolores, la conjuradora. Est amaneciendo. Entra Yerma con Dolores y dos viejas.)


DOLORES Has estado valiente.

VIEJA 1 No hay en el mundo fuerza como la del deseo.

VIEJA 2 Pero el cementerio estaba demasiado oscuro.

DOLORES Muchas veces yo he hecho estas oraciones en el cementerio con mujeres que ansiaban cros, y todas han pasado miedo. Todas, menos t.

YERMA Yo he venido por el resultado. Creo que no eres mujer engaadora.

DOLORES No soy. Que mi lengua se llene de hormigas, como est la boca de los muertos, si alguna vez he mentido. La ltima vez hice la oracin con una mujer mendicante, que estaba seca ms tiempo que t, y se le endulz el vientre de manera tan hermosa que tuvo dos criaturas ah abajo, en el ro, porque no le daba tiempo a llegar a las casas, y ella misma las trajo en un paal para que yo las arreglase.

YERMA Y pudo venir andando desde el ro?

DOLORES Vino. Con los zapatos y las enaguas empapadas en sangre..., pero con la cara reluciente.

YERMA Y no le pas nada?

DOLORES Qu le iba a pasar? Dios es Dios.

YERMA Naturalmente. No le poda pasar nada, sino agarrar las criaturas y lavarlas con agua viva. Los animales los lamen, verdad? A m no me da asco de mi hijo. Yo tengo la idea de que las recin paridas estn como iluminadas por dentro, y los nios se duermen horas y horas sobre ellas oyendo ese arroyo de leche tibia que les va llenando los pechos para que ellos mamen, para que ellos jueguen, hasta que no quieran ms, hasta que retiren la cabeza: "otro poquito ms, nio... ", y se les llene la cara y el pecho de gotas blancas.

DOLORES Ahora tendrs un hijo. Te lo puedo asegurar.

YERMA Lo tendr porque lo tengo que tener. O no entiendo el mundo. A veces, cuando ya estoy segura de que jams, jams..., me sube como una oleada de fuego por los pies y se me quedan vacas todas las cosas, y los hombres que andan por la calle y los toros y las piedras me parecen como cosas de algodn. Y me pregunto: para qu estarn ah puestos?

VIEJA 1 Est bien que una casada quiera hijos, pero si no los tiene, por qu ese ansia de ellos? Lo importante de este mundo es dejarse llevar por los aos. No te critico. Ya has visto cmo he ayudado a los rezos. Pero, qu vega esperas dar a tu hijo, ni qu felicidad, ni qu silla de plata?

YERMA Yo no pienso en el maana; pienso en el hoy. T ests vieja y lo ves ya todo como un libro ledo. Yo pienso que tengo sed y no tengo libertad. Yo quiero tener a mi hijo en los brazos para dormir tranquila y, yelo bien y no te espantes de lo que te digo, aunque yo supiera que mi hijo me iba a martirizar despus y me iba a odiar y me iba a llevar de los cabellos por las calles, recibira con gozo su nacimiento, porque es mucho mejor llorar por un hombre vivo que nos apuala, que llorar por este fantasma sentado ao tras ao encima de mi corazn.

VIEJA 1 Eres demasiado joven para or consejo. Pero, mientras esperas la gracia de Dios, debes ampararte en el amor de tu marido.

YERMA Ay! Has puesto el dedo en la llaga ms honda que tienen mis carnes.

DOLORES Tu marido es bueno.

YERMA (Se levanta) Es bueno! Es bueno! Y qu? Ojal fuera malo. Pero no. l va con sus ovejas por sus caminos y cuenta el dinero por las noches. Cuando me cubre, cumple con su deber, pero yo le noto la cintura fra como si tuviera el cuerpo muerto, y yo, que siempre he tenido asco de las mujeres calientes, quisiera ser en aquel instante como una montaa de fuego.

DOLORES Yerma!

YERMA No soy una casada indecente; pero yo s que los hijos nacen del hombre y de la mujer. Ay, si los pudiera tener yo sola!

DOLORES Piensa que tu marido tambin sufre.

YERMA No sufre. Lo que pasa es que l no ansa hijos.

VIEJA 1 No digas eso!

YERMA Se lo conozco en la mirada y, como no los ansa, no me los da. No lo quiero, no lo quiero y, sin embargo, es mi nica salvacin. Por honra y por casta. Mi nica salvacin.

VIEJA 1 (Con miedo.) Pronto empezar a amanecer. Debes irte a tu casa.

DOLORES Antes de nada saldrn los rebaos y no conviene que te vean sola.

YERMA Necesitaba este desahogo. Cuntas veces repito las oraciones?

DOLORES La oracin del laurel, dos veces, y al medioda, la oracin de santa Ana. Cuando te sientas encinta me traes la fanega de trigo que me has prometido.

VIEJA 1 Por encima de los montes ya empieza a clarear. Vete.

DOLORES Como en seguida empezarn a abrir los portones, te vas dando un rodeo por la acequia.

YERMA (Con desaliento.) No s por qu he venido!

DOLORES Te arrepientes?

YERMA No!

DOLORES (Turbada.) Si tienes miedo, te acompaar hasta la esquina.

YERMA Quita!

VIEJA 1 (Con inquietud) Van a ser las claras del da cuando llegues a tu puerta. (Se oyen voces)

DOLORES Calla! (Escuchan)

VIEJA 1 No es nadie. Anda con Dios. (Yerma se dirige a la puerta y en este momento llaman a ella. Las tres mujeres quedan paradas.)

DOLORES Quin es?

JUAN Soy yo.

YERMA Abre. (Dolores duda.) Abres o no?

(Se oyen murmullos. Aparece Juan con las dos Cuadas.)

HERMANA 2 Aqu est.

YERMA Aqu estoy!

JUAN Qu haces en este sitio? Si pudiera dar voces, levantara a todo el pueblo, para que viera dnde iba la honra de mi casa; pero he de ahogarlo todo y callarme porque eres mi mujer.

YERMA Si pudiera dar voces, tambin las dara yo, para que se levantaran hasta los muertos y vieran esta limpieza que me cubre.

JUAN No, eso no! Todo lo aguanto menos eso. Me engaas, me envuelves y, como soy un hombre que trabaja la tierra, no tengo ideas para tus astucias.

DOLORES Juan!

JUAN Vosotras, ni palabra!

DOLORES (Fuerte.) Tu mujer no ha hecho nada malo.

JUAN Lo est haciendo desde el mismo da de la boda. Mirndome con dos agujas, pasando las noches en vela con los ojos abiertos al lado mo, y llenando de malos suspiros mis almohadas.

YERMA Cllate!

JUAN Y yo no puedo ms. Porque se necesita ser de bronce para ver a tu lado una mujer que te quiere meter los dedos dentro del corazn y que se sale de noche fuera de su casa, en busca de qu? Dime!, buscando qu? Las calles estn llenas de machos. En las calles no hay flores que cortar.

YERMA No te dejo hablar ni una sola palabra. Ni una ms. Te figuras t y tu gente que sois vosotros los nicos que guardis honra, y no sabes que mi casta no ha tenido nunca nada que ocultar. Anda. Acrcate a m y huele mis vestidos, acrcate!, a ver dnde encuentras un olor que no sea tuyo, que no sea de tu cuerpo. Me pones desnuda en mitad de la plaza y me escupes. Haz conmigo lo que quieras, que soy tu mujer, pero gurdate de poner nombre de varn sobre mis pechos.

JUAN No soy yo quien lo pone; lo pones t con tu conducta y el pueblo lo empieza a decir. Lo empieza a decir claramente. Cuando llego a un corro, todos callan; cuando voy a pesar la harina, todos callan; y hasta de noche en el campo, cuando despierto, me parece que tambin se callan las ramas de los rboles.

YERMA Yo no s por qu empiezan los malos aires que revuelcan al trigo y mira t si el trigo es bueno!

JUAN Ni yo s lo que busca una mujer a todas horas fuera de su tejado.

YERMA (En un arranque y abrazndose a su marido.) Te busco a ti. Te busco a ti. Es a ti a quien busco da y noche sin encontrar sombra donde respirar. Es tu sangre y tu amparo lo que deseo.

JUAN Aprtate.

YERMA No me apartes y quiere conmigo.

JUAN Quita!

YERMA Mira que me quedo sola. Como si la luna se buscara ella misma por el cielo. Mrame! (Lo mira.)

JUAN (La mira y la aparta bruscamente.) Djame ya de una vez!

DOLORES Juan! (Yerma cae al suelo)

YERMA (Alto.) Cuando sala por mis claveles me tropec con el muro. Ay! Ay! Es en ese muro donde tengo que estrellar mi cabeza.

JUAN Calla. Vamos.

DOLORES Dios mo!

YERMA (A gritos.) Maldito sea mi padre, que me dej su sangre de padre de cien hijos. Maldita sea mi sangre, que los busca golpeando por las paredes.

JUAN Calla he dicho!

DOLORES Viene gente! Habla bajo.

YERMA No me importa. Dejarme libre siquiera la voz, ahora que voy entrando en lo ms oscuro del pozo. (Se levanta.) Dejar que de mi cuerpo salga siquiera esta cosa hermosa y que llene el aire.

(Se oyen voces)

DOLORES Van a pasar por aqu.

JUAN Silencio.

YERMA Eso! Eso! Silencio. Descuida.

JUAN Vamos. Pronto!

YERMA Ya est! Ya est! Y es intil que me retuerza las manos! Una cosa es querer con la cabeza...

JUAN Calla.

YERMA (Bajo.) Una cosa es querer con la cabeza y otra cosa es que el cuerpo, maldito sea el cuerpo, no nos responda. Est escrito y no me voy a poner a luchar a brazo partido con los mares. Ya est. Que mi boca se quede muda! (Sale.)



TELN.





CUADRO SEGUNDO


(Alrededores de una ermita en plena montaa. En primer trmino, unas ruedas de carro y unas mantas formando una tienda rstica, donde est Yerma. Entran las mujeres con ofrendas a la ermita. Vienen descalzas. En la escena est la Vieja Pagana.)


(Canto a teln corrido)

No te pude ver
cuando eras soltera,
mas de casada te encontrar.
No te pude ver
cuando eras soltera.
Te desnudar,
casada y romera,
cuando en lo oscuro las doce den.


VIEJA PAGANA (Con sorna.) Habis bebido ya el agua santa?

MUJER 1 S.

VIEJA PAGANA Y ahora, a ver a se.

MUJER 2 Creemos en l.

VIEJA PAGANA Vens a pedir hijos al santo y resulta que cada ao vienen ms hombres solos a esta romera. Qu es lo que pasa? (Re.)

MUJER 1 A qu vienes aqu, si no crees?

VIEJA PAGANA A ver. Yo me vuelvo loca por ver. Y a cuidar de mi hijo. El ao pasado se mataron dos por una casada seca y quiero vigilar. Y, en ltimo caso, vengo porque me da la gana.

MUJER 1 Que Dios te perdone! (Entran.)

VIEJA PAGANA (Con sarcasmo.) Que te perdone a ti. (Se va. Entra Mara con la Muchacha 1)

MUCHACHA 1 Y ha venido?

MARA Ah tienes el carro. Me cost mucho que vinieran. Ella ha estado un mes sin levantarse de la silla. Le tengo miedo. Tiene una idea que no s cul es, pero desde luego es una idea mala.

MUCHACHA 1 Yo llegu con mi hermana. Lleva ocho aos viniendo sin resultado.

MARA Tiene hijos la que los tiene que tener.

MUCHACHA 1 Es lo que yo digo. (Se oyen voces)

MARA Nunca me gust esta romera. Vamos a las eras, que es donde est la gente.

MUCHACHA 1 El ao pasado, cuando se hizo oscuro, unos mozos atenazaron con sus manos los pechos de mi hermana.

MARA En cuatro leguas a la redonda no se oyen ms que palabras terribles.

MUCHACHA 1 Ms de cuarenta toneles de vino he visto en las espaldas de la ermita.

MARA Un ro de hombres solos baja esas sierras.

(Salen. Se oyen voces. Entra Yerma con seis mujeres que van a la iglesia. Van descalzas y llevan cirios rizados. Empieza el anochecer.)

YERMA

Seor, que florezca la rosa,
no me la dejis en sombra.

MUJER 2

Sobre su carne marchita
florezca la rosa amarilla.

MARA

Y en el vientre de tus siervas,
la llama oscura de la tierra.

CORO

Seor, que florezca la rosa,
no me la dejis en sombra.

(Se arrodillan.)

YERMA

El cielo tiene jardines
con rosales de alegra:
entre rosal y rosal,
la rosa de maravilla.
Rayo de aurora parece
y un arcngel la vigila,
las alas como tormentas,
los ojos como agonas.
Alrededor de sus hojas
arroyos de leche tibia
juegan y mojan la cara
de las estrellas tranquilas.
Seor, abre tu rosal
sobre mi carne marchita.

(Se levantan.)

MUJER 2

Seor, calma con tu mano
las ascuas de su mejilla.

YERMA

Escucha a la penitente
de tu santa romera.
Abre tu rosa en mi carne
aunque tenga mil espinas.

CORO

Seor, que florezca la rosa,
no me la dejis en sombra.

YERMA

Sobre mi carne marchita,
la rosa de maravilla.

(Entran.)

(Salen las muchachas corriendo con largas cintas en las manos, por la izquierda. Por la derecha, otras tres, con largas cintas y mirando hacia atrs. Hay en la escena como un crescendo de voces, con ruidos de cascabeles y colleras de campanillas. En un plano superior aparecen las siete muchachas, que agitan las cintas hacia la izquierda. Crece el ruido y entran dos mscaras populares, una como macho y otra como hembra. Llevan grandes caretas. El macho empua un cuerno de toro en la mano. No son grotescas de ningn modo, sino de gran belleza y con un sentido de pura tierra. La hembra agita un collar de grandes cascabeles. El fondo se llena de gente que grita y comenta la danza. Est muy anochecido.)

NIOS El demonio y su mujer! El demonio y su mujer!

HEMBRA

En el ro de la sierra
la esposa triste se baaba.
Por el cuerpo le suban
los caracoles del agua.
La arena de las orillas
y el aire de la maana
le daban fuego a su risa
y temblor a sus espaldas.
Ay, qu desnuda estaba
la doncella en el agua!

NIO

Ay, cmo se quejaba!

HOMBRE 1

Ay, marchita de amores!

NIO

Con el viento y el agua!

HOMBRE 2

Que diga a quin espera!

HOMBRE 1

Que diga a quin aguarda!

HOMBRE 2

Ay, con el vientre seco
y la color quebrada!

HEMBRA

Cuando llegue la noche lo dir
cuando llegue la noche clara.
Cuando llegue la noche de la romera
rasgar los volantes de mi enagua.

NIO

Y en seguida vino la noche.
Ay, que la noche llegaba!
Mirad qu oscuro se pone
el chorro de la montaa.

(Empiezan a sonar unas guitarras.)

MACHO (Se levanta y agita el cuerno.)

Ay qu blanca
la triste casada!
Ay cmo se queja entre las ramas!
Amapola y clavel sers luego,
cuando el Macho despliegue su capa.

(Se acerca.)

Si t vienes a la romera
a pedir que tu vientre se abra,
no te pongas un velo de luto,
sin dulce camisa de holanda.
Vete sola detrs de los muros,
donde estn las higueras cerradas,
y soporta mi cuerpo de tierra
hasta el blanco gemido del alba.
Ay, cmo relumbra!
Ay, cmo relumbraba,
ay, cmo se cimbrea la casada!

HEMBRA

Ay, que el amor le pone
coronas y guirnaldas,
y dardos de oro vivo
en sus pechos se clavan!

MACHO

Siete veces gema,
nueve se levantaba.
Quince veces juntaron
jazmines con naranjas.

HOMBRE 3

Dale ya con el cuerno!

HOMBRE 2

Con la rosa y la danza!

HOMBRE 1

Ay, cmo se cimbrea la casada!

MACHO

En esta romera
el varn siempre manda.
Los maridos son toros,
el varn siempre manda,
y las romeras flores,
para aquel que las gana.

NIO

Dale ya con el aire!

HOMBRE 2

Dale ya con la rama!

MACHO

Venid a ver la lumbre
de la que se baaba!

HOMBRE 1

Como junco se curva.

NIO

Y como flor se cansa.

HOMBRES

Que se aparten las nias!

MACHO

Que se queme la danza
y el cuerpo reluciente
de la limpia casada!

(Se van bailando con son de palmas y msica. Cantan.)

El cielo tiene jardines
con rosales de alegra:
entre rosal y rosal,
la rosa de maravilla.

(Vuelven a pasar dos muchachas gritando. Entra la vieja pagana.)

VIEJA PAGANA A ver si luego nos dejis dormir. Pero luego ser ella. (Entra Yerma.) T? (Yerma est abatida y no habla.) Dime para qu has venido?

YERMA No s.

VIEJA PAGANA No te convences? Y tu esposo?

(Yerma da muestras de cansancio y de persona a la que una idea fija le oprime la cabeza.)

YERMA Ah est.

VIEJA PAGANA Qu hace?

YERMA Bebe. (Pausa. Llevndose las manos a la frente) Ay!

VIEJA PAGANA Ay, ay. Menos ay! y ms alma. Antes no he querido decirte, pero ahora, s.

YERMA Y qu me vas a decir que ya no sepa.

VIEJA PAGANA Lo que ya no se puede callar. Lo que est puesto encima del tejado. La culpa es de tu marido, lo oyes? Me dejara cortar las manos. Ni su padre, ni su abuelo, ni su bisabuelo se portaron como hombres de casta. Para tener hijo ha sido necesario que se junte el cielo con la tierra. Estn hechos con saliva. En cambio, tu gente, no. Tienes hermanos y primos a cien leguas a la redonda. Mira qu maldicin ha venido a caer sobre tu hermosura!

YERMA Una maldicin. Un charco de veneno sobre las espigas.

VIEJA PAGANA Pero t tienes pies para marcharte de tu casa.

YERMA Para marcharme?

VIEJA PAGANA Cuando te vi en la romera me dio un vuelco el corazn. Aqu vienen las mujeres a conocer hombres nuevos y el Santo hace el milagro. Mi hijo est sentado detrs de la ermita esperndote. Mi casa necesita una mujer. Vete con l y viviremos los tres juntos. Mi hijo s es de sangre. Como yo. Si entras en mi casa, todava queda olor de cunas. La ceniza de tu colcha se te volver pan y sal para las cras. Anda. No te importe la gente. Y, en cuanto a tu marido, hay en mi casa entraas y herramientas para que no cruce siquiera la calle.

YERMA Calla, calla. Si no es eso! Nunca lo hara. Yo no puedo ir a buscar. Te figuras que puedo conocer otro hombre? Dnde pones mi honra? El agua no se puede volver atrs, ni la luna llena sale a medioda. Vete. Por el camino que voy seguir. Has pensado en serio que yo me pueda doblar a otro hombre? Que yo vaya a pedirle lo que es mo como una esclava? Conceme, para que nunca me hables ms. Yo no busco.

VIEJA PAGANA Cuando se tiene sed, se agradece el agua.

YERMA Yo soy como un campo seco donde caben arando mil pares de bueyes, y lo que t me das es un pequeo vaso de agua de pozo. Lo mo es dolor que ya no est en las carnes.

VIEJA PAGANA (Fuerte.) Pues sigue as. Por tu gusto es. Como los cardos del secano. Pinchosa, marchita.

YERMA (Fuerte.) Marchita s, ya lo s! Marchita! No es preciso que me lo refriegues por la boca. No vengas a solazarte, como los nios pequeos en la agona de un animalito. Desde que me cas estoy dndole vueltas a esta palabra, pero es la primera vez que la oigo, la primera vez que me la dicen en la cara. La primera vez que veo que es verdad.

VIEJA PAGANA No me das ninguna lstima, ninguna. Yo buscar otra mujer para mi hijo.

(Se va. Se oye un gran coro lejano cantado por los romeros. Yerma se dirige hacia el carro y aparece por detrs del mismo su marido.)

YERMA Estabas ah?

JUAN Estaba.

YERMA Acechando?

JUAN Acechando.

YERMA Y has odo?

JUAN S.

YERMA Y qu? Djame y vete a los cantos. (Se sienta en las mantas)

JUAN Tambin es hora de que yo hable.

YERMA Habla!

JUAN Y que me queje.

YERMA Con qu motivo?

JUAN Que tengo el amargor en la garganta.

YERMA Y yo en los huesos.

JUAN Ha llegado el ltimo minuto de resistir este continuo lamento por cosas oscuras, fuera de la vida, por cosas que estn en el aire.

YERMA (Con asombro dramtico.) Fuera de la vida dices? En el aire dices?

JUAN Por cosas que no han pasado y ni t ni yo dirigimos.

YERMA (Violenta.) Sigue! Sigue!

JUAN Por cosas que a m no me importan. Lo oyes? Que a mi no me importan. Ya es necesario que te lo diga. A m me importa lo que tengo entre las manos. Lo que veo por mis ojos.

YERMA (Incorporndose de rodillas, desesperada.) As, as. Eso es lo que yo quera or de tus labios. No se siente la verdad cuando est dentro de una misma, pero qu grande y cmo grita cuando se pone fuera y levanta los brazos! No le importa! Ya lo he odo!

JUAN (Acercndose.) Piensa que tena que pasar as. yeme. (La abraza para incorporarla.) Muchas mujeres seran felices de llevar tu vida. Sin hijos es la vida ms dulce. Yo soy feliz no tenindolos. No tenemos culpa ninguna.

YERMA Y qu buscabas en m?

JUAN A ti misma.

YERMA (Excitada.) Eso! Buscabas la casa, la tranquilidad y una mujer. Pero nada ms. Es verdad lo que digo?

JUAN Es verdad. Como todos.

YERMA Y lo dems? Y t hijo?

JUAN (Fuerte.) No oyes que no me importa! No me preguntes ms! Que te lo tengo que gritar al odo para que lo sepas, a ver si de una vez vives ya tranquila!

YERMA Y nunca has pensado en l cuando me has visto desearlo?

JUAN Nunca.

(Estn los dos en el suelo.)

YERMA Y no podr esperarlo?

JUAN No.

YERMA Ni t?

JUAN Ni yo tampoco. Resgnate!

YERMA Marchita!

JUAN Y a vivir en paz. Uno y otro, con suavidad, con agrado. Abrzame! (La abraza.)

YERMA Qu buscas?

JUAN A ti te busco. Con la luna ests hermosa

YERMA Me buscas como cuando te quieres comer una paloma.

JUAN Bsame... as.

YERMA Eso nunca. Nunca. (Yerma da un grito y aprieta la garganta de su esposo. ste cae hacia atrs. Le aprieta la garganta hasta matarle. Empieza el coro de la romera). Marchita, marchita, pero segura. Ahora s que lo s de cierto. Y sola. (Se levanta. Empieza a llegar gente.) Voy a descansar sin despertarme sobresaltada, para ver si la sangre me anuncia otra sangre nueva. Con el cuerpo seco para siempre. Qu queris saber? No os acerquis, porque he matado a mi hijo. Yo misma he matado a mi hijo!

(Acude un grupo que queda parado al fondo. Se oye el coro de la romera.)



TELN.



FEDERICO GARCA LORCA


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