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Yerma (I)
de Federico Garca Lorca


    Editora del fonograma:
    Oden

en la voz de Nuria Espert, Enrique A. Diosdadoy Aurora Bautista    


Yerma (I)



POEMA TRGICO EN TRES ACTOS Y SEIS CUADROS


Personajes

Yerma
Mara
Vieja pagana
Dolores
Lavandera primera
Lavandera segunda
Lavandera tercera
Lavandera cuarta
Lavandera quinta
Lavandera sexta
Muchacha primera
Muchacha segunda
Hembra
Cuada primera
Cuada segunda
Mujer primera
Mujer segunda
Nios
Juan
Vctor
Macho
Hombre primero
Hombre segundo
Hombre tercero



ACTO PRIMERO

CUADRO PRIMERO



(Al levantarse el teln est Yerma dormida con un tabanque de costura a los pies. La escena tiene una extraa luz de sueo. Un pastor sale de puntillas, mirando fijamente a Yerma. Lleva de la mano a un nio vestido de blanco. Suena el reloj. Cuando sale el pastor, la luz azul se cambia por una alegre luz de maana de primavera. Yerma se despierta.)


CANTO

VOZ DENTRO

A la nana, nana, nana,
a la nanita le haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.

YERMA Juan, Me oyes? Juan.

JUAN Voy.

YERMA Ya es la hora.

JUAN Pasaron las yuntas?

YERMA Ya pasaron todas.

JUAN Hasta luego. (Va a salir.)

YERMA No tomas un vaso de leche?

JUAN Para qu?

YERMA Trabajas mucho y no tienes t cuerpo para resistir los trabajos.

JUAN Cuando los hombres se quedan enjutos se ponen fuertes, como el acero.

YERMA Pero t no. Cuando nos casamos eras otro. Ahora tienes la cara blanca como si no te diera en ella el sol. A m me gustara que fueras al ro y nadaras, y que te subieras al tejado cuando la lluvia cala nuestra vivienda. Veinticuatro meses llevamos casados y t cada vez ms triste, ms enjuto, como si crecieras al revs.

JUAN Has acabado?

YERMA (Levantndose.) No lo tomes a mal. Si yo estuviera enferma me gustara que t me cuidases. Mi mujer est enferma: voy a matar este cordero para hacerle un buen guiso de carne. Mi mujer est enferma: voy a guardar esta enjundia de gallina para aliviar su pecho; voy a llevarle esta piel de oveja para guardar sus pies de la nieve. As soy yo. Por eso te cuido.

JUAN Y yo te lo agradezco.

YERMA Pero no te dejas cuidar.

JUAN Es que no tengo nada. Todas esas cosas son suposiciones tuyas. Trabajo mucho. Cada ao ser ms viejo.

YERMA Cada ao... T y yo seguiremos aqu cada ao...

JUAN (Sonriente.) Naturalmente. Y bien sosegados. Las cosas de la labor van bien, no tenemos hijos que gasten.

YERMA No tenemos hijos... Juan!

JUAN Dime.

YERMA Es que yo no te quiero a ti?

JUAN Me quieres.

YERMA Yo conozco muchachas que han temblado y que lloraban antes de entrar en la cama con sus maridos. Llor yo la primera vez que me acost contigo? No cantaba al levantar los embozos de holanda? Y no te dije, Cmo huelen a manzana estas ropas!

JUAN Eso dijiste!

YERMA Mi madre llor porque no sent separarme de ella. Y era verdad! Nadie se cas con ms alegra. Y sin embargo...

JUAN Calla. Demasiado trabajo tengo yo con or en todo momento...

YERMA No. No me repitas lo que dicen. Yo veo por mis ojos que eso no puede ser... A fuerza de caer la lluvia sobre las piedras stas se ablandan y hacen crecer jaramagos, que las gentes dicen que no sirven para nada. Los jaramagos no sirven para nada, pero yo bien los veo mover sus flores amarillas en el aire.

JUAN Hay que esperar!

YERMA S, queriendo! (Yerma abraza y besa al marido, tomando ella la iniciativa.)

JUAN Si necesitas algo me lo dices y lo traer. Ya sabes que no me gusta que salgas.

YERMA Nunca salgo.

JUAN Ests mejor aqu.

YERMA S.

JUAN La calle es para la gente desocupada.

YERMA (Sombra.) Claro.

(El marido sale y Yerma se dirige a la costura, se pasa la mano por el vientre, alza los brazos en un hermoso bostezo y se sienta a coser.)

De dnde vienes, amor, mi nio?
De la cresta del duro fro.
Qu necesitas, amor, mi nio?
La tibia tela de tu vestido.

(Enhebra la aguja)

Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!

(Como si hablara con un nio.)

En el patio ladra el perro,
en los rboles canta el viento.
Los bueyes mugen al boyero
y la luna me riza los cabellos.
Qu pides, nio, desde tan lejos?

(Pausa)

Los blancos montes que hay en tu pecho.
Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!

(Cosiendo)

Te dir, nio mo, que s.
Tronchada y rota soy para ti.
Cmo me duele esta cintura
donde tendrs primera cuna!
Cundo, mi nio, vas a venir?

(Pausa)

Cuando tu carne huela a jazmn.
Que se agiten las ramas al sol
y salten las fuentes alrededor!

(Yerma queda cantando. Por la puerta entra Mara, que viene con un lo de ropa.)

YERMA De dnde vienes?

MARA De la tienda.

YERMA De la tienda tan temprano?

MARA Por mi gusto hubiera esperado en la puerta a que abrieran. Y a que no sabes lo que he comprado?

YERMA Habrs comprado caf para el desayuno, azcar, los panes.

MARA No. He comprado encajes, tres varas de hilo, cintas y lana de color para hacer madroos. El dinero lo tena mi marido y me lo ha dado l mismo.

YERMA Te vas a hacer una blusa.

MARA No, es porque... sabes?

YERMA Qu?

MARA Porque ya ha llegado!

(Queda con la cabeza baja. Yerma se levanta y queda mirndola con admiracin.)

YERMA A los cinco meses!

MARA S.

YERMA Te has dado cuenta de ello?

MARA Naturalmente.

YERMA (Con curiosidad.) Y qu sientes?

MARA No s. Angustia.

YERMA Angustia. (Agarrada a ella.) Pero... cundo lleg? Dime... T estabas descuidada...

MARA S, descuidada...

YERMA Estaras cantando, verdad? Yo canto. T?..., dime.

MARA No me preguntes. No has tenido nunca un pjaro vivo apretado en la mano?

YERMA S.

MARA Pues lo mismo... pero por dentro de la sangre.

YERMA Qu hermosura! (La mira extraviada.)

MARA Estoy aturdida. No s nada.

YERMA De qu?

MARA De lo que tengo que hacer. Le preguntar a mi madre.

YERMA Para qu? Ya est vieja y habr olvidado estas cosas. No andes mucho y cuando respires respira tan suave como si tuvieras una rosa entre los dientes.

MARA Oye, dicen que ms adelante te empuja suavemente con las piernecitas.

YERMA Y entonces es cuando se le quiere ms, cuando se dice ya: mi hijo!

MARA En medio de todo tengo vergenza.

YERMA Qu ha dicho tu marido?

MARA Nada.

YERMA Te quiere mucho?

MARA No me lo dice, pero se pone junto a m y sus ojos tiemblan como dos hojas verdes.

YERMA Saba l que t...?

MARA S.

YERMA Y por qu lo saba?

MARA No s. Pero la noche que nos casamos me lo deca constantemente con su boca puesta en mi mejilla, tanto que a m me parece que mi nio es un palomo de lumbre que l me desliz por la oreja.

YERMA Dichosa!

MARA Pero t ests ms enterada de esto que yo.

YERMA De qu me sirve?

MARA Es verdad! Por qu ser eso? De todas las novias de tu tiempo t eres la nica...

YERMA Es as. Claro que todava es tiempo. Elena tard tres aos, y otras antiguas, del tiempo de mi madre, mucho ms, pero dos aos y veinte das, como yo, es demasiada espera. Pienso que no es justo que yo me consuma aqu. Muchas noches salgo descalza al patio para pisar la tierra, no s por qu. Si sigo as, acabar volvindome mala.

MARA Pero ven ac, criatura! Hablas como si fueras una vieja. Qu digo! Nadie puede quejarse de estas cosas. Una hermana de mi madre lo tuvo a los catorce aos, y si vieras qu hermosura de nio!

YERMA (Con ansiedad.) Qu haca?

MARA Lloraba como un torito, con la fuerza de mil cigarras cantando a la vez, y nos orinaba y nos tiraba de las trenzas y, cuando tuvo cuatro meses, nos llenaba la cara de araazos.

YERMA (Riendo.) Pero esas cosas no duelen.

MARA Te dir...

YERMA Bah! Yo he visto a mi hermana dar de mamar a su nio con el pecho lleno de grietas y le produca un gran dolor, pero era un dolor fresco, bueno, necesario para la salud.

MARA Dicen que con los hijos se sufre mucho.

YERMA Mentira. Eso lo dicen las madres dbiles, las quejumbrosas. Para qu los tienen? Tener un hijo no es tener un ramo de rosas. Hemos de sufrir para verlos crecer. Yo pienso que se nos va la mitad de nuestra sangre. Pero esto es bueno, sano, hermoso. Cada mujer tiene sangre para cuatro o cinco hijos, y cuando no los tienen se les vuelve veneno, como me va a pasar a m.

MARA No s lo que tengo.

YERMA Siempre o decir que las primerizas tienen susto.

MARA (Tmida.) Veremos... Como t coses tan bien...

YERMA (Cogiendo el lo.) Trae. Te cortar los trajecitos. Y esto?

MARA Son los paales.

YERMA Bien. (Se sienta.)

MARA Entonces... Hasta luego. (Se acerca y Yerma le coge amorosamente el vientre con las manos.)

YERMA No corras por las piedras de la calle.

MARA Adis. (La besa. Sale.)

YERMA Vuelve pronto! (Yerma queda en la misma actitud que al principio. Coge las tijeras y empieza a cortar. Sale Vctor.) Adis, Vctor.

VCTOR (Es profundo y lleva firme gravedad.) Y Juan?

YERMA En el campo.

VCTOR Qu coses?

YERMA Corto unos paales.

VCTOR (Sonriente.) Vamos!

YERMA (Re.) Los voy a rodear de encajes.

VCTOR Si es nia le pondrs tu nombre.

YERMA (Temblando.) Cmo?...

VCTOR Me alegro por ti.

YERMA (Casi ahogada.) No..., no son para m. Son para el hijo de Mara.

VCTOR Bueno, pues a ver si con el ejemplo te animas. En esta casa hace falta un nio.

YERMA (Con angustia.) Hace falta.

VCTOR Pues adelante. Dile a tu marido que piense menos en el trabajo. Quiere juntar dinero y lo juntar, pero a quin lo va a dejar cuando se muera? Yo me voy con las ovejas. Dile a Juan que recoja las dos que me compr. Y en cuanto a lo otro..., que ahonde! (Se va sonriente.)

YERMA (Con pasin.)

Eso! iQue ahonde!
Te dir, nio mo, que s,
tronchada y rota soy para ti.
Cmo me duele esta cintura,
donde tendrs primera cuna!
Cundo, mi nio, vas a venir?
Cuando tu carne huela a jazmn!

(Yerma, que en actitud pensativa se levanta y acude al sitio donde ha estado Vctor y respira fuertemente como si aspirara aire de montaa, despus va al otro lado de la habitacin, como buscando algo, y de all vuelve a sentarse y coge otra vez la costura. Comienza a coser y queda con los ojos fijos en un punto.)



TELN.




CUADRO SEGUNDO


(Campo. Sale Yerma. Trae una cesta. Sale la Vieja Pagana. )


YERMA Buenos das.

VIEJA PAGANA Buenos los tenga la hermosa muchacha. Dnde vas?

YERMA Vengo de llevar la comida a mi esposo, que trabaja en los olivos.

VIEJA PAGANA Llevas mucho tiempo de casada?

YERMA Tres aos.

VIEJA PAGANA Tienes hijos?

YERMA No.

VIEJA PAGANA Bah! Ya tendrs!

YERMA (Con ansias.) Usted lo cree?

VIEJA PAGANA Por qu no? (Se sienta.) Tambin yo vengo de traer la comida a mi esposo. Es viejo. Todava trabaja. Tengo nueve hijos como nueve soles, pero, como ninguno es hembra, aqu me tienes a m de un lado para otro.

YERMA Usted vive al otro lado del ro.

VIEJA PAGANA S. En los molinos. De qu familia eres t?

YERMA Yo soy hija de Enrique el pastor.

VIEJA PAGANA Ah! Enrique el pastor. Lo conoc. Buena gente. Levantarse, sudar, comer unos panes y morirse. Ni ms juego, ni ms nada. Las ferias para otros. Criaturas de silencio. Pude haberme casado con un to tuyo. Pero ca! Yo he sido una mujer de faldas en el aire, he ido flechada a la tajada de meln, a la fiesta, a la torta de azcar. Muchas veces me he asomado de madrugada a la puerta creyendo or msica de bandurrias, que iba, que vena, pero era el aire. (Re.) Te vas a rer de m. He tenido dos maridos, catorce hijos, cinco murieron, y sin embargo no estoy triste y quisiera vivir mucho ms. Es lo que digo yo. Las higueras, cunto duran! Las casas, cunto duran!, y slo nosotras, las endemoniadas mujeres, nos hacemos polvo por cualquier cosa.

YERMA Yo quisiera hacerle una pregunta.

VIEJA PAGANA A ver? (La mira.) Ya s lo que me vas a decir. De estas cosas no se puede decir palabra. (Se levanta.)

YERMA (Detenindola.) Por qu no? Me ha dado confianza el orla hablar. Hace tiempo estoy deseando tener conversacin con mujer vieja. Porque yo quiero enterarme. S. Usted me dir...

VIEJA PAGANA Qu?

YERMA (Bajando la voz.) Lo que usted sabe. Por qu estoy yo seca? Me he de quedar en plena vida para cuidar aves o poner cortinitas planchadas en mi ventanillo? No. Usted me ha de decir lo que tengo que hacer, que yo har lo que sea; aunque me mande clavarme agujas en el sitio ms dbil de mis ojos.

VIEJA PAGANA Yo? Yo no s nada. Yo me he puesto boca arriba y he comenzado a cantar. Los hijos llegan como el agua. Ay! Quin puede decir que este cuerpo que tienes no es hermoso? Pisas, y al fondo de la calle relincha el caballo. Ay! Djame, muchacha, no me hagas hablar. Pienso muchas ideas que no quiero decir.

YERMA Por qu? Con mi marido no hablo de otra cosa.

VIEJA PAGANA Oye. A ti te gusta tu marido?

YERMA Cmo?

VIEJA PAGANA Qu si lo quieres? Si deseas estar con l?...

YERMA No s.

VIEJA PAGANA No tiemblas cuando se acerca a ti? No te da as como un sueo cuando acerca sus labios? Dime.

YERMA No. No lo he sentido nunca.

VIEJA PAGANA Nunca? Ni cuando has bailado?

YERMA (Recordando.) Quiz... Una vez... Vctor.

VIEJA PAGANA Sigue.

YERMA Me cogi de la cintura y no pude decirle nada porque no poda hablar. Otra vez, el mismo Vctor, teniendo yo catorce aos (l era un zagaln), me cogi en sus brazos para saltar una acequia y me entr un temblor que me sonaron los dientes. Pero es que yo he sido vergonzosa.

VIEJA PAGANA Y con tu marido?...

YERMA Mi marido es otra cosa. Me lo dio mi padre y yo lo acept. Con alegra. sta es la pura verdad. Pues el primer da que me puse novia con l ya pens... en los hijos... Y me miraba en sus ojos. S, pero era para verme muy chica, muy manejable, como si yo misma fuera hija ma.

VIEJA PAGANA Todo lo contrario que yo. Quiz por eso no hayas parido a tiempo. Los hombres tienen que gustar, muchacha. Han de deshacernos las trenzas y darnos de beber agua en su misma boca. As corre el mundo.

YERMA El tuyo, que el mo, no. Yo pienso muchas cosas, muchas, y estoy segura que las cosas que pienso las ha de realizar mi hijo. Yo me entregu a mi marido por l, y me sigo entregando para ver si llega, pero nunca por divertirme.

VIEJA PAGANA Y resulta que ests vaca!

YERMA No, vaca no, porque me estoy llenando de odio. Dime, tengo yo la culpa? Es preciso buscar en el hombre al hombre nada ms? Entonces, qu vas a pensar cuando te deja en la cama con los ojos tristes mirando al techo y da media vuelta y se duerme? He de quedarme pensando en l o en lo que puede salir relumbrando de mi pecho? Yo no s, pero dmelo t, por caridad. (Se arrodilla.)

VIEJA PAGANA Ay qu flor abierta! Qu criatura tan hermosa eres! Djame. No me hagas hablar ms. No quiero hablarte ms. Son asuntos de honra y yo no quemo la honra de nadie. T sabrs. De todos modos, debas ser menos inocente.

YERMA (Triste.) Las muchachas que se cran en el campo, como yo, tienen cerradas todas las puertas. Todo se vuelven medias palabras, gestos, porque todas estas cosas dicen que no se pueden saber. Y t tambin, t tambin te callas y te vas con aire de doctora, sabindolo todo, pero negndolo a la que se muere de sed.

VIEJA PAGANA A otra mujer serena yo le hablara. A ti, no. Soy vieja y se lo que digo.

YERMA Entonces, que Dios me ampare.

VIEJA PAGANA Dios, no. A m no me ha gustado nunca Dios. Cundo os vais a dar cuenta de que no existe? Son los hombres los que te tienen que amparar.

YERMA Pero por qu me dices eso?, por qu?

VIEJA PAGANA (Yndose.) Aunque deba haber Dios, aunque fuera pequeito, para que mandara rayos contra los hombres de simiente podrida que encharcan la alegra de los campos.

YERMA No s lo que me quieres decir.

VIEJA PAGANA (Sigue.) Bueno, yo me entiendo. No pases tristeza. Espera en firme. Eres muy joven todava. Qu quieres que haga yo? (Se va. Aparecen dos muchachas.)

MUCHACHA 1 Por todas partes nos vamos encontrando gente.

YERMA Con las faenas, los hombres estn en los olivos, hay que traerles de comer. No quedan en las casas ms que los ancianos.

MUCHACHA 2 T regresas al pueblo?

YERMA Hacia all voy.

MUCHACHA 1 Yo llevo mucha prisa. Me dej al nio dormido y no hay nadie en casa.

YERMA Pues aligera, mujer. Los nios no se pueden dejar solos. Hay cerdos en tu casa?

MUCHACHA 1 No. Pero tienes razn. Voy deprisa.

YERMA Anda. As pasan las cosas. Seguramente lo has dejado encerrado.

MUCHACHA 1 Es natural.

YERMA S, pero es que no os dais cuenta lo que es un nio pequeo. La causa que nos parece ms inofensiva puede acabar con l. Una agujita, un sorbo de agua.

MUCHACHA 1 Tienes razn. Voy corriendo. Es que no me doy bien cuenta de las cosas.

YERMA Anda.

MUCHACHA 2 Si tuvieras cuatro o cinco, no hablaras as.

YERMA Por qu? Aunque tuviera cuarenta.

MUCHACHA 2 De todos modos, t y yo, con no tenerlos, vivimos ms tranquilas.

YERMA Yo, no.

MUCHACHA 2 Yo, s. Qu afn! En cambio mi madre no hace ms que darme yerbajos para que los tenga y en octubre iremos al Santo que dicen que los da a la que lo pide con ansia. Mi madre pedir. Yo, no.

YERMA Por qu te has casado?

MUCHACHA 2 Porque me han casado. Se casan todas. Si seguimos as, no va a haber solteras ms que las nias. Bueno, y adems..., una se casa en realidad mucho antes de ir a la iglesia. Pero las viejas se empean en todas estas cosas. Yo tengo diecinueve aos y no me gusta guisar, ni lavar. Bueno, pues todo el da he de estar haciendo lo que no me gusta. Y para qu? Qu necesidad tiene mi marido de ser mi marido? Porque lo mismo hacamos de novios que ahora. Tonteras de los viejos.

YERMA Calla, no digas esas cosas.

MUCHACHA 2 Tambin t me dirs loca, la loca, la loca! (Re.) Yo te puedo decir lo nico que he aprendido en la vida: toda la gente est metida dentro de sus casas haciendo lo que no les gusta. Cunto mejor se est al medio de la calle. Ya voy al arroyo, ya subo a tocar las campanas, ya me tomo un refresco de ans.

YERMA Eres una nia.

MUCHACHA 2 Claro pero no estoy loca. (Re.)

YERMA Tu madre vive en la parte ms alta del pueblo?

MUCHACHA 2 S.

YERMA En la ltima casa?

MUCHACHA 2 S.

YERMA Cmo se llama?

MUCHACHA 2 Dolores. Por qu preguntas?

YERMA Por nada.

MUCHACHA 2 Por algo preguntars.

YERMA No s..., es un decir...

MUCHACHA 2 All t... Mira, me voy a dar la comida a mi marido. (Re.) Es lo que hay que ver. Qu lstima no poder decir mi novio! Verdad? (Se va riendo alegremente) Adis!

VOZ DE VCTOR (Cantando)

Por qu duermes solo, pastor?
Por qu duermes solo, pastor?
En mi colcha de lana
dormiras mejor.
Por qu duermes solo, pastor?

YERMA (Escuchando)

Por qu duermes solo, pastor?
En mi colcha de lana
dormiras mejor.
Tu colcha de oscura piedra, pastor,
y tu camisa de escarcha, pastor,
juncos grises del invierno
en la noche de tu cama.
Los robles ponen agujas, pastor,
debajo de tu almohada, pastor,
y si oyes voz de mujer
es la rota voz del agua. Pastor, pastor.
Qu quiere el monte de ti, pastor?
Monte de hierbas amargas,
qu nio te est matando?
La espina de la retama!

(Va a salir y se tropieza con Vctor, que entra.)

VCTOR (Alegre.) Dnde va lo hermoso?

YERMA Cantabas t?

VCTOR Yo.

YERMA Qu bien! Nunca te haba sentido.

VCTOR No?

YERMA Y qu voz tan pujante. Parece un chorro de agua que te llena toda la boca.

VCTOR Soy alegre.

YERMA Es verdad.

VCTOR Como t triste.

YERMA No soy triste. Es que tengo motivos para estarlo.

VCTOR Y tu marido ms triste que t.

YERMA l s. Tiene un carcter seco.

VCTOR Siempre fue igual. (Pausa. Yerma est sentada.) Viniste a traer la comida?

YERMA S. (Lo mira. Pausa.) Qu tienes aqu? (Seala la cara.)

VCTOR Dnde?

YERMA (Se levanta y se acerca a Vctor.) Aqu... en la mejilla. Como una quemadura.

VCTOR No es nada.

YERMA Me haba parecido. (Pausa)

VCTOR Debe ser el sol...

YERMA Quiz... (Pausa. El silencio se acenta y sin el menor gesto comienza una lucha entre los dos personajes.)

YERMA (Temblando.) Oyes?

VCTOR Qu?

YERMA No sientes llorar?

VCTOR (Escuchando.) No.

YERMA Me haba parecido que lloraba un nio.

VCTOR S?

YERMA Muy cerca. Y lloraba como ahogado.

VCTOR Por aqu hay siempre muchos nios que vienen a robar fruta.

YERMA No. Es la voz de un nio pequeo. (Pausa)

VCTOR No oigo nada.

YERMA Sern ilusiones mas. (Lo mira fijamente, y Vctor la mira tambin y desva la mirada lentamente, como con miedo. Sale Juan.)

JUAN Qu haces todava aqu?

YERMA Hablaba.

VCTOR Salud. (Sale.)

JUAN Debas estar en casa.

YERMA Me entretuve.

JUAN No comprendo en qu te has entretenido.

YERMA O cantar los pjaros.

JUAN Est bien. As dars que hablar a las gentes.

YERMA (Fuerte.) Juan, qu piensas?

JUAN No lo digo por ti, lo digo por las gentes.

YERMA Pualada que le den a las gentes!

JUAN No maldigas. Est feo en una mujer.

YERMA Ojal fuera yo una mujer.

JUAN Vamos a dejarnos de conversacin. Vete a la casa. (Pausa.)

YERMA Est bien. Te espero?

JUAN No. Estar toda la noche regando. Viene poca agua, es ma hasta la salida del sol y tengo que defenderla de los ladrones. Te acuestas y te duermes.

YERMA (Dramtica.) Me dormir! (Sale.)



TELN.





FEDERICO GARCA LORCA


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