sitemap
Palabra Virtual
síguenos en twitter

Si utilizas un teléfono móvil o celular o bien una tablet asegúrate que el browser sea compatible con flash para poder escuchar los poemas.

Comparte el poema con tus amigos

Copia y pega este enlace en un mensaje instantáneo o de correo electrónico

Comparte el poema en tu blog o página personal

Copia y pega este enlace en tu blog o página personal





Sonatina
de Rubén Darío


    Editora del fonograma:
    Palabra Virtual

en la voz de Nuria del Saz    
página web de Nuria del Saz    


Sonatina



La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa? 
Los suspiros se escapan de su boca de fresa, 
que ha perdido la risa, que ha perdido el color. 
La princesa está pálida en su silla de oro, 
está mudo el teclado de su clave sonoro; 
y en un vaso olvidada se desmaya una flor. 
  
El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales. 
Parlanchina, la dueña dice cosas banales, 
y, vestido de rojo, piruetea el bufón. 
La princesa no ríe, la princesa no siente; 
la princesa persigue por el cielo de Oriente 
la libélula vaga de una vaga ilusión. 
  
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China, 
o en el que ha detenido su carroza argentina 
para ver de sus ojos la dulzura de luz? 
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, 
o en el que es soberano de los claros diamantes, 
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? 
  
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa 
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, 
tener alas ligeras, bajo el cielo volar, 
ir al sol por la escala luminosa de un rayo, 
saludar a los lirios con los versos de mayo, 
o perderse en el viento sobre el trueno del mar. 
  
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, 
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, 
ni los cisnes unánimes en el lago de azur. 
Y están tristes las flores por la flor de la corte; 
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, 
de Occidente las dalias y las rosas del Sur. 
  
¡Pobrecita princesa de los ojos azules! 
Está presa en sus oros, está presa en sus tules, 
en la jaula de mármol del palacio real, 
el palacio soberbio que vigilan los guardas, 
que custodian cien negros con sus cien alabardas, 
un lebrel que no duerme y un dragón colosal. 
  
¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! 
(La princesa está triste. La princesa está pálida) 
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! 
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe 
(La princesa está pálida. La princesa está triste) 
más brillante que el alba, más hermoso que abril! 
  
-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-, 
en caballo con alas, hacia acá se encamina, 
en el cinto la espada y en la mano el azor, 
el feliz caballero que te adora sin verte, 
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, 
a encenderte los labios con su beso de amor! 



RUBÉN DARÍO


Copyright © Derechos reservados del titular.

Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.



regresar a la página anterior 































Los poemas, poemas con voz, videos y libros en pdf presentados en este portal son propiedad de sus autores o herederos o titulares de los mismos.

El Portal de la Palabra Virtual no persigue ningún fin de lucro ya que tiene como objetivo exclusivamente el carácter cultural y educativo de difundir la poesía hispanoamerica.



Copyright © 2006-2008 Palabra Virtual Inc. Todos los derechos reservados.
Copyright © 2006-2008 Virtual Word Inc. Worldwide Copyrights.

203 visitantes activos
en este momento